La primera escritora

Santiago Alonso 


En el prólogo escrito para una reedición de Mujercitas en español (RBA), la gran cuentista Cristina Fernández Cubas recuerda lo que le sucedió en una mesa redonda donde a los participantes, entre los que se encontraba, se les preguntó acerca de sus lecturas de infancia. Junto a Stevenson, Salgari y compañía, ella incluyó sin dudarlo a Louise M. Scott, generando una sonrisa condescendiente por parte de los compañeros. Se trata seguramente de la misma condescendencia, que desde 1868, año de su publicación, ha suscitado esta «lectura de chicas» que, también desde entonces, ha sido una novela imprescindible en la biblioteca de muchas generaciones de niñas, mientras que los niños (y después los seriotes adultos con anteojeras) se lo perdían. No son pocas las cuestiones en Mujercitas que la convierten en una obra capital. Por ejemplo, la consistente articulación de una voz narrativa de mujer que ocupa sus páginas, el diseño de un mundo propio creado por y para las adolescentes que constituye el hogar de la familia March o el «plan» educativo de la madre para que sus hijas decidan su futuro en libertad. Aunque hay un elemento que seguramente, tal y como recuerdan Fernández Cubas y muchas otras autoras mundiales, se ha quedado grabado en la memoria de las lectoras: la figura de la rebelde Jo March, quizás la más admirada entre las cuatro hermanas, como la primera escritora de ficción que han conocido muchas mujeres.

Es precisamente la memoria de lectora, a modo de sustancia emocional, lo que parece animar el formidable trabajo que ahora estrena Greta Gerwig. Su Mujercitas posee la enorme cualidad de no representar una simple puesta al día que prescinde del relamido imaginario navideño que otras adaptaciones le han colgado a la obra, el subrayado del espíritu reivindicativo que siempre estuvo ahí o el homenaje a una escritora perteneciente a unos tiempos donde escribir todavía resultaba un actividad vista como una intromisión poco recomendable cuando no la emprendía un hombre. La película es, al final, todas esas cosas a la vez. Tomando como hilo conductor las vicisitudes de Jo en su lucha para que se la reconozca como persona que quiere dedicarse a las letras, una identificación clara con Alcott, Gerwig comienza contando cómo les ha ido también a Meg, Beth y Amy tras haber entrado en la vida adulta, una excusa que le permite mediante constantes flashbacks recurrir a algunos de los episodios más recordados de la novela.

La cinta se construye a la manera de un complejo juego de espejos establecido entre el personaje que escribe, la novelista decimonónica que lo creó y la cineasta estadounidense contemporánea que admira a estas dos. En ese sentido, Gerwig ha filmado una historia tan personal como lo fueron Frances Ha, de la que firmó solo el guion, y Ladybird ambas concebidas bajo muchos elementos autobiográficos, porque no solo parece estar recurriendo a su propia formación sentimental, sino que ha encontrado en un texto ajeno el vehículo perfecto con el que, provocando que un nudo atenace la garganta de los espectadores, hablarnos y (por lo que intuimos) hablarse a sí misma sobre la nostalgia de la infancia y la asunción de la adultez como territorio emocional a menudo inhóspito.

Aparte del armazón estructural concebido por Gerwig, producto de su envidiable pulso para narrar y que crea mediante un constante montaje paralelo entre los hechos de las dos partes del libro, un concepto que amplía la fuerza emocional durante muchos momentos, Mujercitas cuenta con la gran baza de todo su elenco. Brillan con luz especial Florence Pugh quien ya demostró en Lady Macbeth su capacidad para conjugar fuegos internos y contención, interpretando a Amy, y Timothée Chalamet, cuya actualización del personaje de Laurie resulta ejemplar. Sin embargo, es Saoirse Ronan el auténtico motor de la película. Su Jo March completa el mencionado juego de espejos, pues a través de sus ojos azules viven el personaje, Louise M. Alcott y la misma Greta Gerwig. Y en frente, donde pueden verse reflejadas, están las jóvenes del siglo XXI, tanto si son artistas como si no.



 

MUJERCITAS

Dirección: Greta Gerwig.

Intérpretes: Saoirse Ronan, Florence Pugh, Emma Watson, Eliza Scanlen, Laura Dern, Timothée Chalamet, Meryl Streep.

Género: drama. Estados Unidos. 2019.

Duración: 134 minutos.

 


 

1 Comentario »

  1. No he visto aún la película, no puedo juzgar por mí mismo, pero debería el autor de esta reseña someterse a un careo con Elsa Fernández-Santos, de El País. Lo primero, sería averiguar si realmente han visto los dos la misma película.

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