El amor lúcido de Malick

Yago Paris


En la crítica de Song to Song este crítico englobaba las películas de Terrence Malick producidas a partir de El árbol de la vida (2011) dentro de una etapa de clara ruptura con lo narrativo. Sin embargo, la que hasta la fecha es su última cinta, Vida oculta, se emparentaría con El nuevo mundo (2005), que fue en su día una suerte de bisagra entre el modelo narrativo explorado en la primera fase de su carrera y el experimental actual. En su nueva obra, de reciente estreno en Movistar +, el director estadounidense sigue apostando por una aproximación visual que se basa en el preciosismo fotográfico como lanzadera para alcanzar la trascendencia lírica, pero el relato recupera un peso que en cintas como Knight of Cups funcionaba como un simple punto de partida para la improvisación.

Vida oculta presenta la estructura de un melodrama clásico estadounidense, ese que describe la imposibilidad de un romance satisfactorio y duradero debido a que los protagonistas presentan unos valores y creencias que chocan contra la normalidad asumida por la sociedad. La historia, basada en hechos reales, narra el devenir de Frantz Jägerstätter (August Diehl), un granjero austriaco que, durante el III Reich, se declara objetor de conciencia por sus firmes creencias religiosas, lo que lo lleva a ser juzgado y ejecutado, y a su familia a sufrir el ostracismo durante el resto de sus vidas. Podría pensarse que la variación en el planteamiento estilístico daría lugar a una indagación en temas distintos, pero como se ha descrito en las páginas virtuales de esta revista, el tema central de la filmografía de Terrence Malick es la búsqueda del amor, algo que se mantiene invariable en esta aproximación al cine histórico.

Señala Ignacio Pablo Rico en su crítica del filme que el cineasta acerca más que nunca sus inquietudes espirituales al cristianismo. La religión siempre ha estado presente en su cine, pero en este caso adquiere una relevancia capital, puesto que no solo los valores morales del protagonista provienen de su fe, sino que Malick se atreve a convertir a su personaje en una especie de nuevo mesías. Es «un Jesucristo sacrificado por la historia», según lo define Sergi Sánchez, alguien que morirá por su creencia irreductible en el amor y debido a los pecados del Otro. En el cine del director texano el amor es un acto moral, que guía a sus personajes no solo hacia el bien, sino hacia una conexión con ellos mismos. Señala Javier Acevedo Nieto que en la película «la armonía germina a partir de la creación de conflicto», y no podría estar más en lo cierto: someter a semejante dilema moral a los integrantes de la familia Jägerstätter, lejos de sumirlos en el miedo y la inconsciencia, los ilumina y refuerza sus creencias, libres ahora sí de cualquier duda. La única manera de estar vivo es amando, y la única manera de ser libre es desde la paz interior, desde una conciencia libre y consciente. 

A Terrence Malick se le puede achacar esta vez cierto desgaste en su propuesta narrativa, lo que provoca que «no sea en ocasiones capaz de decir nada más allá de lo que literalmente muestra», como argumenta Ignacio Pablo Rico. También se puede señalar que sea casi imposible compaginar con éxito los dos modelos que han caracterizado su filmografía, el narrativo con el experimental. Esto se observa principalmente en una notoria redundancia a lo largo de tres horas difíciles de justificar, lo que se manifiesta de manera especialmente lastimosa en el desarrollo del protagonista, a juicio de Eulàlia Iglesias «el retrato simple y fácil de un mártir», un personaje demasiado esquemático para contar con tanto tiempo de metraje. Lo que parece innegable es que pocos cineastas han sabido entender mejor la dimensión universal del amor y su capacidad para otorgar lucidez a quien lo experimenta, como se observa en personajes tan dispares como un granjero en contra de la Alemania nazi o una aspirante a música contra la modernidad líquida. 



VIDA OCULTA

Dirección: Terrence Malick.

Reparto: August Diehl, Matthias Schoenaerts, Valerie Pachner, Michael Nyqvist, Jürgen Prochnow, Bruno Ganz, Martin Wuttke, Karl Markovics, Franz Rogowski.

Género: melodrama. Estados Unidos, 2019.

Duración: 180 minutos.


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