La masculinidad herida

Mar Nolasco


La tercera película de Roberto Sneider se basa en el libro Ciudades desiertas, que José Agustín publicó en 1982. Ese abismo entre la sociedad de 1982 y la de 2017 puede ser la clave que nos impone una cierta incomodidad ante el ambiguo mensaje que transmite la obra de este cineasta mexicano que ha consolidado su carrera gracias a la adaptación de exitosas novelas: Dos crímenes (1994) y Arráncame la vida (2008).

La película explora las contradicciones en las que se pierde un hombre que creía tenerlo todo bajo control y que de buenas a primeras se encuentra libre para hacer todas aquellas cosas que precisamente le provocaban placer porque sabía que no podía hacerlas. A diferencia de la novela, el foco se centra únicamente en Eligio, él es el absoluto protagonista. A pesar de las infidelidades, de los celos y de la falta de consideración hacia su pareja, Eligio se ve herido en su masculinidad ante el hecho de ser abandonado. Por eso, de manera visceral toma la determinación de emprender un viaje al país vecino en pos de su Susana. Una decisión que deja traslucir más posesión que romanticismo. El personaje de Susana tampoco sale mucho mejor parado, ya que su deseo de superación queda anulado cuando se reencuentra con Eligio, reproduciendo una situación de espejo respecto al inicio del largometraje. Este último es uno de los aspectos más destacables desde el punto de vista de la puesta en escena.

Gael García Bernal interpreta a la perfección a este actor de poca monta, aunque es seductor y carismático, que encandila con la naturalidad de unos diálogos en los que se adivina un cuidado trabajo de improvisación. Además, es justo reconocer que algunas de las bazas más relevantes de la película son los guiños a la relación entre México y Estados Unidos como la acertadísima réplica de García Bernal “I was already in America” a un “Welcome to America”. También destaca el uso de la música, siempre aportando con las letras un significado acorde con el mensaje de la película, desde el “qué carajo me estás diciendo, no te comprendo” hasta “el que pierde una mujer, no sabe lo que gana”. La música se convierte así en un elemento sustancial, ya que ayuda a mantener el tono festivo y de comedia que flaquea en el argumento en ciertos tramos.

Para Sneider, Me estás matando Susana es una reflexión sobre la complejidad de la masculinidad, pero, sin la necesaria adaptación de fondo a los tiempos que corren, lo que desvela es más bien una falta de interés por la feminidad.


Entrevista con Verónica Echegui, protagonista de Me estás matando Susana. Por Santiago Alonso



 

ME ESTÁS MATANDO SUSANA

Dirección: Roberto Sneider

Intérpretes: Gael García Bernal, Verónica Echegui, Ashley Hinshaw.

Género: comedia dramática. México, Canada, 2016

Duración: 100 minutos

 


 

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