Historia del ermitaño


Eran otros tiempos y las historias cotidianas se ponían sobre la mesa. Sentada la gente alrededor de la misma, los testimonios se iban elaborando día tras día. Lo que había hecho tal vecino, lo que le había pasado a tal otro. Lo que habían dicho que había hecho y le había pasado. En el campo, los paisanos gestan todavía así los relatos orales. Es el modo en que reavivan los valores ancestrales y forjan las leyendas. Como la de Mario de’ Marcella, el considerado “loco del pueblo” en Vejano, un pequeño enclave del Lacio septentrional. Los cazadores de la zona, bien en grupo, bien por separado, rememoran en la película Il Solengo la figura del vecino marginal, ante la cámara y ofreciendo al espectador un asiento en torno a la mesa de las narraciones populares.

A Matteo Zoppis y Alessio Rigo de Righi les sedujo la historia durante la preparación del cortometraje Belva nera, que también reflejaba el pequeño mundo antiguo de la misma región, cuando escucharon a los lugareños hablar sobre un individuo cuyo mote – solengo es el término dialectal empleado para denominar al jabalí macho que vive lejos de la manada – hacía referencia a su condición de ermitaño. Toda clase de maledicencias le rodeaban. Las personas contaban que vivía dentro de una cueva y no se relacionaba con nadie, que hubo un suceso sangriento en su familia y acusaban a la madre de ser bruja, que a menudo la gente tenía encontronazos con él. El interés de los directores por el sujeto tiene como resultado un peculiar estudio sobre el aislamiento social, si bien no les importa tanto la historia en sí del sujeto como la manera en la cual se va formando la misma, por lo que la cinta se fundamenta sobre un coro imperfecto que transforma y hace crecer la figura, a menudo con contradicciones entre anécdotas y añadidos quién sabe si personales. La voz de voces.

Cada comentario de los cazadores versa sobre Mario y, sin embargo, la ausencia del protagonista define a un documental que, fuera de las palabras, practica el retrato sobre vacío, pues nada más que captura los fondos, filmando los bosques y las veredas que recorría el solitario, e incluso la guarida abandonada donde vivía. ¿Documental? Sí, pero no exactamente. Una voz última, en este caso de índole cinematográfica, se une al conjunto de voces. Pertenece a Zoppis y Rigo de Righi y juega – ¿ha estado jugando durante el metraje previo? – desde una sutilísima línea entre el documental propiamente dicho y las tentaciones del mockdocumentary. Dicha voz podría considerarse su aportación dentro de la tarea colectiva, desde el momento en que la pareja introduce un supuesto y lo desvela: a todo esto, ¿el Solengo está todavía vivo? Aparte de sembrar dudas acerca de lo oído antes, la manera de tratar el asunto en la secuencia final seguramente desilusionará a los que creían estar viendo un documental puro. Guste más o menos, según los directores, esa falsedad de cosecha propia supone una modificación como cualquier otra en un relato oral que recorre el tiempo.


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IL SOLENGO

Dirección: Alessio Rigo de Righi, Matteo Zoppis

Con Bruno di Giovanni, Ercole Colnago, Giovanni Morichelli, Ugo Farnetti, Orso Pietrini, Renato Sterpa, Lanfranco Mazzaferri, Eccelsio Cassanelli, Enrico Pasquali

Género: documental, falso documental. Italia, Argentina, 2015

Duración: 66 minutos


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