Últimas cenas

Santiago Alonso 


«Que haya sueños es raro, que haya espejos / que el usual y gastado repertorio / de cada día incluya el ilusorio / orbe profundo que urden los reflejos». Con expresiones como esta abordaba Jorge Luis Borges su obsesión por el espejo, un objeto que, según el literato, era «el símbolo más evidente de la perplejidad». Y, curiosamente, en uno de los momentos de Los espejos de los otros, el fantasmal personaje que interpreta Julia Díaz le comenta a su comensal que ha visto al escritor, lo que funciona a la vez como comentario y guiño que incrementan el insospechado acercamiento al fantástico argentino de esta colección de episodios que es la última película de Marcos Carnevale (el guionista y director de Elsa & FredCorazón de León).

Nos encontramos con una fantasía escénica concebida para al cine que no intenta disimular su teatralidad. Sucede dentro de un restaurante misterioso sito entre las ruina de una catedral gótica… ¡en medio de Buenos Aires! Lo regenta una pareja de hermanos mayores (Pepe Cibrián y Graciela Borges) que, con demiúrgico afán, ponen el espacio a disposición de diferentes clientes para una sola cena por noche. Cada una de las veladas tiene un significado especial para los comensales. Además se da la coincidencia en que resulta la última que compartirán quienes se sienten a la mesa. Hay en la cinta una historia marco; después, intercaladas, las sucesivas cenas, a la manera de una pequeña antología de géneros: son casi pequeños ensayos sucesivos del teatro de la crueldad, el drama fantástico, la farsa, el melodrama lacrimógeno y, para rematar, el gótico a lo Tennessee Williams pasado por Río de la Plata. Sí, esta es la combinación. Tal y como suena. La perplejidad, que decía Borges.

Carnevale no tiene reparos en presentar momentos horteras, emplea a veces la banalidad, deja gracias que en España no llegamos a comprender, práctica el surrealismo junto al vocerío, se siente cómodo con decadente y lo grotesco, amén de importarle mucho que su escenificación a ratos operística emplee fondos digitales de segunda división. Y, con todo… Y, aun así… Por separado, resultarían bastante poco atractivos, pero la extraña armonía surgida de juntar los componentes eleva muchísimo el conjunto, y el filme (¡estupenda sorpresa!) se vuelve muy generoso con el espectador, quien, de repente, querrá dejarse llevar. Contribuye a ello una dirección de actores a conciencia y la falta de remilgos ante una experimentación tirando a bizarra. Ay, los reflejos del espejo: el espectador los reconocerá. De eso se trataba, ¿no? Estará a gusto. Y muy perplejo, claro.


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EL ESPEJO DE LOS OTROS

Dirección: Marcos Carnevale.

Intérpretes: Oscar Martínez, Julieta Díaz, Leticia Brédice, Pepe Cibrián,  Graciela Borges.

Género: drama, fantástico. Argentina, 2015.

Duración: 119 minutos.

 


 

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