En los márgenes de la industria también reinan las normas de lo común. La reivindicación políticosocial, los dramas y despreocupaciones adolescentes y la relación laboral, pero también personal, de dos figuras opuestas entran en el polifacético esquema de lo corriente.

Las tres películas que hoy nos ocupan son ciertamente comunes. No en su forma, que haciendo gala de las características intrínsecas de las siempre interesantes selecciones del Festival Márgenes es original y rompedora, sino en sus temáticas y mensajes. He ahí el encanto de ver lo normal desde una óptica nada convencional. Estas tres películas, muestra de lo que se cuece en Bolivia, Perú y República Dominicana, y en Latinoamérica en general, conforman además una línea generacional de la que nos serviremos para hilar esta búsqueda de la belleza de lo ordinario en un festival que ya se ha ganado su etiqueta de imprescindible. 

el-corral-y-el-viento_still_3

También existe la poesía en esas delicias de lo común. Los niños que protagonizan el documental El corral y el viento (Miguel Hilari, 2014), ganador de la Sección Oficial de esta quinta edición del festival, forman un escenario imaginario ante la cámara para recitar (o “declamar”, como ellos dicen continuamente) poemas de todo tipo. “Voy a declamar una poesía” dicen una y otra vez, hasta que una de las niñas deja atrás los versos sobre flores y otras intrascendencias para entonar un discurso reivindicativo sobre el pueblo Aymara y Quechua. “Llegó la hora de decir basta y expulsar a los corruptos. Somos millones y millones, y volveremos a la lucha” grita la niña. Tras generar un rechazo inmediato en su primera escena, donde el niño protagonista aparece espachurrando un gato contra su pecho, el film adquiere este tono más político, que de pronto crea una hermosa contraposición: la vida en el campo, con sus elementos de pequeña violencia y aburrimiento, con la vida en la escuela, donde brotan los poemas recitados en voz alta con gran dramatismo.

En Santiago de Okola, pueblo original del padre del director y escenario principal, se desarrollan las contemplativas escenas de un film que combina con inteligencia lo poético con lo político, y, a su vez, lo desagradable con los destellos de ternura. El corral y el viento es por momentos un collage de vivencias y por momentos un grito lanzado al viento. La niña que antes mencionábamos seguía su poesía citando las tres leyes originales de su pueblo – No mentir, no robar, no vaguear -, leyes que se han perdido por la corrupción. “No somos libres. Estamos oprimidos por los yankis imperialistas”, continúa recitando la pequeña. Un grito que no puede ser mas alto ni más claro, pero que sin embargo no forma parte de un discurso, sino que se ofrece en las dosis que cada uno decida tomar. 

Still 1 Microbus

Tras la niñez (politizada o no), la juventud. Más urbana, más cosmopolita, más centrada en su “aquí y ahora” que en un futuro por construir. En la peruana Microbús (Alejandro Small, 2014), un grupo de amigos deambula por las calles de la ciudad. Como en la alemana Victoria (Sebastian Schipper, 2015) pero desprovista de su marcada línea narrativa y tensión creciente en favor de un film más centrado en la forma y los vacíos argumentales. Con tan sólo dos minutos, el film ya ha hecho un mosaico de sonidos (como, por ejemplo, de teclas de ordenador), imágenes (desenfocadas, con poca y mucha profundidad de campo, a cámara lenta y fija, etc.), música y palabras en voz en off (pocas y poco reveladoras). Todo esto en un montaje dinámico que culmina en el primer plano de una chica, que de pronto te ha despertado de tu ensimismamiento en el asiento trasero de un autobús, mientras la ignorabas por tener los auriculares puestos. Y te perdiste sus palabras, por estar en tu mundo, y ella no las repetirá. Así empieza Microbús.

Después de una introducción tan potente, el film se aposenta en sus intenciones y rebaja la intensidad, pero no baja el listón. En la que es la única ficción completa de esta crónica, los jóvenes hablan sobre hombres y mujeres y sus relaciones sexuales y amorosas, sobre amistades rotas pero no olvidadas, sobre parecidos razonables con ex novios que marcaron una época. Sobre la juventud, en sí y sin más. 

TU Y YO_1

Tras la juventud, el mundo real. Y tras él, la cuenta atrás. Una anciana vive encerrada en su casa y su contacto más tangible con la humanidad es la asistenta que cada día limpia y cocina para ella. No es una película de grandes hechos ni acontecimientos, sino un documental (de aquellos que, como No todo es vigilia (Hermes Paralluelo, 2015), son una ficción muy cercana a la realidad) de concepto.

Tú y yo (Oriol Estrada, Natalia Cabral, 2014) está llena de pretendidos contrapuestos. Prueba de ello es una de sus últimas escenas, donde la composición visual, más simplona en el resto del film, adquiere un tono poético que quiere servir de conclusión, casi resumen, del concepto del documental. Una decisión sin duda acertada. En esa escena una mujer entrada en años y su joven asistenta hablan, casi dándose la espalda, en un ejercicio de plano/contraplano en el que la postura de sus cuerpos es similar. Como un reflejo, sin duda imperfecto y asimétrico, de las diferencias sociales y temporales que las separan.

Pese a su previsible forma – trufada de planos estáticos, con excepción de alguna suave panorámica, y tiempos muertos – Tú y yo establece en su formato de simple observador de las vicisitudes diarias de la pareja protagonista una relación de distancia que hace que la visión de la soledad y el valor de la compañía se convierta en algo cercano. Los planos que captan sus soledades individuales, una mirando al horizonte en el patio y la otra viendo su telenovela diaria, siguen marcando esa idea del contrapuesto: interior y exterior, luz y día, juventud y vejez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s