Juicio moral


Anaís Berdié

Lise tiene dieciséis años y está pasando la tarde en una playa solitaria con sus padres y su hermano. Tres agentes de policía irrumpen en la tranquilidad de la escena, llevándose a la joven con ellos y abriendo así el primero de los interrogantes de este drama judicial francés. La chica del brazalete arranca deliberadamente con un gran plano general de esa playa, que pronto se revelará como uno de los escasos exteriores que van a aparecer en la próxima hora y media de película, con el rumor de las olas como único sonido perceptible. Un inicio sin palabras que plasma desde la distancia los últimos instantes de libertad de la joven protagonista cuyo juicio, dos años después, será el centro de la historia.

Versión libre de la película argentina Acusada e inspirada por un suceso real que el director, Stéphane Demoustier, había leído en la prensa, la cinta se centra en el proceso contra una joven acusada de asesinar a su mejor amiga. El director, que también firma el sólido guion, tiene claro lo que quiere contar y el punto de vista para hacerlo, convirtiendo a los espectadores casi en parte del jurado gracias a la dosificación de la información y al uso enigmático de los silencios.

La protagonista vive encerrada en casa con un brazalete en la pierna que registra sus movimientos. Nada se revela del tiempo que ha pasado en prisión preventiva más allá de lo que cuentan sus miradas perdidas, su sonrisa inexistente y su tendencia al aislamiento: un excepcional trabajo de la actriz Melissa Guers, quien, en su primer papel en el cine, consigue narrar con el cuerpo, los gestos y el tono de voz más que con las líneas de texto. Los miembros de su familia, caracterizados con unas pinceladas breves pero precisas, aceptan la situación cada uno como puede: un padre volcado en ser el sostén de su hija, una madre con dificultades para afrontar el juicio y un hermano pequeño que lo vive con esa falta de gravedad inherente a la infancia.

Frente al tribunal Lise también está encerrada en un cubículo de cristal, su rostro enmarcado por el rojo sangre de las paredes y a menudo situado en el centro del plano, imprimiendo estilo a la fotografía de la cinta. Es en esas sesiones del juicio donde se pone de manifiesto el núcleo dramático de la película, pues pronto su comportamiento como adolescente sexualmente liberada empezará a adquirir casi tanta relevancia en el proceso como la búsqueda de pruebas que demuestren su culpabilidad. La revelación progresiva de la personalidad y el pasado de la joven, gracias a la actuación incisiva de la fiscal del caso, hará que hasta la confianza ciega de los padres en su inocencia se tambalee.

La chica del brazalete trasciende así los límites del género judicial, para ofrecer una reflexión sobre la doble moral con que se juzga a los jóvenes, la brecha generacional y las dificultades para aceptar la libertad del otro. Y, con ello, invita al espectador a interpretar las palabras y los silencios, para emitir su propio juicio.


 

LA CHICA DEL BRAZALETE

Dirección: Stéphane Demoustier.

Reparto: Melissa Guers, Roschdy Zem, Anaïs Demoustier, Annie Mercier, Pascal Garbarini, Chiara Mastroianni.

Género: drama judicial. Francia, 2019.

Duración: 95 minutos.

 


 

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