Sentada en el techo de cristal

Santiago Alonso 


La número uno aspira a presentarse como una película seria, muy acorde con una época necesariamente reivindicativa. También como obra de veras inteligente en cuanto al análisis del poder que muestra y a la sutileza con la que articula un mensaje feminista situado en las altas esferas del capitalismo. En buena parte lo consigue, recurriendo para ello a uno aires a thriller y sus mecanismos, pero sin entrar de lleno en dicho género. Ya de entrada, este relato sobre roturas de techo de cristal empieza dejando una denuncia rotunda sobre la situación de la mujer dentro de cualquier sociedad, que se expresa en una convención mundial organizada por y para emprendedoras. Y después, mientras avanza la película, va desgranando un discurso complejo donde no se esconden las contradicciones ni se evitan los matices. Lo vemos a las claras en el hecho de que se presenta a una protagonista que se enfrenta a los hombres porque quiere dirigir una empresa puntera, de esas pertenecientes al CAC 40, sin importarle en especial los problemas sociales de género. Igualmente, lo comprobamos con la imagen que se pinta de una especie de lobby feminista muy cómodo con las reglas del juego.

La directora Tonie Marshall (Venus, salón de belleza) no ofrece respuestas fáciles a sus planteamientos iniciales. Hasta ahí todo le funciona, y más si  confiere plenos poderes a la fantástica Emmanuelle Devos para que se adueñe de la pantalla. Pero los problemas comienzan a hacerse patentes cuando la cinta, a la hora de ofrecer un todo, debe engarzar las varias intrigas empresariales con los conflictos individuales de los personajes, con la vida familiar, con el trauma personal de la protagonista, con la denuncia global contra la misoginia… Hay abiertos demasiados frentes narrativos y no siempre se acciona un resorte que los cohesione. Muestra de ello es lo forzada que resulta la corta conversación entre la ejecutiva y las currantas de la plataforma petrolífera a propósito de la discriminación machista: resulta un apunte sobre la diferencia de clases sin mucho recorrido. Otro ejemplo similar es no saber muy bien, al final, hacia dónde nos lleva la historia de la madre ahogada de la protagonista. En general, a La número uno le falta el que quizás hubiera sido el mejor pegamento: cantidades considerables de mala uva.


Puedes ver LA NÚMERO UNO en Filmin



 

LA NÚMERO UNO

Dirección: Tonie Marshall.

Intérpretes: Emmanuelle Devos, Suzanne Clément, Richard Berry.

Género: drama. Francia, 2017.

Duración: 110 minutos.

 


 

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