Sola ante el espejo

Anaís Berdié


Sofía lo tiene todo. Una casa perfecta que es la envidia de sus amistades, un armario con el vestido ideal para cada ocasión, tres hijos tranquilos y educados, un marido rico. Solo echa en falta una cosa en su existencia: un apasionado romance con Julio Iglesias. Eso da la medida de su grado de satisfacción vital. Sofía, encarnada por Ilse Salas, es una de Las niñas bien de las que habla esta película mexicana, que retrata con la misma suntuosidad que crudeza la caída en desgracia de algunas familias de la alta burguesía tras la crisis financiera que vivió el país a principios de los ochenta y que llevó a la nacionalización de los bancos.

Tardes en el club de tenis, fiestas de cumpleaños con ponis, cocineras que golpean el pulpo sesenta veces si es necesario para que quede tierno. Así es el mundo en el que nos sumerge la segunda película de Alejandra Márquez Abella, basada en una recopilación de relatos de la época de la escritora mexicana Guadalupe Loaeza. Para asistir al espectáculo, nos coloca desde la primera secuencia en los ojos de su protagonista. Podemos disfrutar del aire caliente del secador en la peluquería o contemplarnos desde cualquier ángulo en una sala con doce espejos. Y cuando las cosas van bien, contemplar el reflejo de lo que una es, multiplicado por doce, puede ser halagador. Pero, cuando las cosas van mal, puede convertirse en un mal sueño.

Los espejos en esta historia son muchos. Las amigas, los conocidos, el servicio, los propios hijos y hasta los espectadores. Sofía parece vivir para ser mirada. Y juzgada. La irrupción en el barrio de Ana Paula, una nueva aspirante a «niña bien» que no goza de los exquisitos modales y del gusto impecable del resto, será la primera alteración de un mundo que se antojaba perfecto. Interpretada por Paulina Gaitán, la esposa de Pablo Escobar en Narcos, Ana Paula es un personaje construido como antagonista pero que acaba tomando el lugar del niño que desvela que el emperador está desnudo. Es su mirada ajena y desacomplejada la que empieza a dar la medida del engaño en el que vive el resto. Un castillo de naipes que empieza a desbaratarse a medida que las tarjetas son rechazas y los cheques se confirman sin fondos.

Las niñas bien habla al final de la soledad de los perdedores en un mundo de apariencias y relaciones interesadas, en el que una no puede fiarse ni de su sombra. Pero queda la duda de si directora y actriz han llegado a empatizar con su protagonista hasta el punto de sufrir su tragedia en carne propia o si más bien se han limitado a retratarla desde fuera, sumándose así al juego de espejos.


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LAS NIÑAS BIEN

Dirección: Alejandra Márquez Abella.

Intérpretes: Ilse Salas, Flavio Medina, Cassandra Ciangherotti, Paulina Gaitan.

Género: drama. México, 2018.

Duración: 83 minutos.

 


 

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