El mundo es un misterio para mí

Santiago Alonso 


No todas las semanas tenemos la suerte de poder ir a una sala a ver una nueva película de Lee Chang-dong. Ni todos los años, porque han transcurrido ya ocho desde que estrenó Poesía. La sorpresa inicial que depara la formidable Burning es que los aspectos melodramáticos que definían las cinco cintas anteriores del surcoreano han sido sustituidos por mecánicas muy cercanas al thriller. Se ha pasado del género más característico de la cinematografía de Corea (otro cosa es, después, el grado de ortodoxia o heterodoxia de la adhesión que practiquen los autores) a otro que parece ajustarse mejor a unos tiempos marcados por la incertidumbre a escala planetaria. No parece casualidad, pues, esta novedosa perspectiva narrativa, como tampoco el pequeño detalle ambiental de ver y oír a Donald Trump en un televisor durante una secuencia. Porque Burning ofrece una reflexión acerca de cómo desvelamos los enigmas y procuramos fijar la verdad respecto a lo que sucede a nuestro alrededor, pero al mismo tiempo nos está presentando una trama trufada de ambigüedades y nos expone los riesgos de llegar a situaciones en las que ya se nos antoja imposible diferenciar lo que es cierto y lo que es falso.

«El mundo es un misterio para mí», dice el chaval protagonista (Jun Jong-seo), aspirante a novelista que todavía no sabe cómo contar historias. Es de extracción modesta y trabaja como mensajero. Sin buscarlo se ve inmerso en un extraño triángulo junto con una antigua vecina de quien se enamora (Yoo Ah-in) y un chico seductor de buena familia (un sorprendente Steven Yeun, de la serie The Walking Dead) que no parece trigo limpio y que, en cierto momento, viene definido explícitamente como un despreocupado a lo Gran Gatsby. Basándose en un cuento corto de Haruki Murakami y, a su vez, poniéndolo en relación con otro de William Faulkner, el cineasta ha establecido una base que le ha permitido desarrollar una película tan intensa como desafiante, que hace del desconcierto su leitmotiv principal, llevándolo hasta el extremo: está calculado al milímetro y magníficamente sostenido por tres intérpretes que han entendido a la perfección a los personajes. ¿Tiene el rico de veras la afición secreta que le ha confesado al escritor en ciernes? ¿Existe el gato de la chica? ¿La persona desaparecida ha pretendido disolverse «como el atardecer», tal y como comenta en un momento cinematográficamente prodigioso, cuando baila ante un horizonte con una luz que se extingue? Y así asistiremos a toda una serie de dudas y más dudas, secuencia tras secuencia.

Posiblemente el motivo visual más elocuente del filme lo constituya la imagen, enmarcada en el recuadro de una ventana, del protagonista escribiendo al tiempo que el plano se abre poco a poco hasta obtener una vista general de los tejados de la ciudad. En la época de las fake news y el uso frecuente de la palabra «relato» en los análisis políticos, de nacionalismos y otras derivas preocupantes que se cimentan en la deficiente comunicación tejida por las redes sociales, Lee Chang-dong nos ofrece con Burning un auténtico regalo: un acicate para pensar y propiciar que indaguemos en la construcción de las historias. Gracias, maestro.



BURNING

Dirección: Lee Chang- dong

Intérpretes: Jung Jong-seo, Yoo Ah-in, Steve Yeun

Género: drama, thriller. Corea del Sur, 2018

Duración: 148 minutos


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.