Precarios de prestigio

Santiago Alonso 


Un profesor de química en apuros económicos decide sintetizar droga y traficar con el propósito de salir del bache… De acuerdo, la referencia a Breaking Bad (o la apropiación de la idea) es demasiado evidente. Tanto que los creadores de Lo dejo cuando quiero (2014) no se molestan ni siquiera en señalarlo u ocultarlo. Después, si decimos que la cinta tiene nacionalidad italiana y que la idea criminal induce a la formación de una banda compuesta por atolondrados miembros que juegan a parecer expertos malhechores, surgiendo así las risas de la función, nos vendrá a la memoria impepinablemente la monumental Rufufú, título clave de la commedia all’italiana. Y esto no se obvia, aunque tampoco se asume como ilustre lastre al que rendir tributo continuo. Porque las películas hay que hacerlas hoy y porque los tiempos han cambiado.

El debutante Sidney Sibilia acierta plenamente al observar un aspecto del panorama social europeo, que es un paisaje humano donde, como el crítico Yago Paris ha expresado en esta misma revista, la precariedad define ahora muchísimos planos de la existencia. Y es que en esta historia, antes de traficar, el químico ejerce de investigador universitario a merced de becas que nunca llegan, mientras que entre sus compinches hay dos prestigiosos latinistas, un antropólogo o un matemático que curran en una gasolinera o como parte de una cuadrilla de obreros, eso si tienen suerte. De lo marciano de la premisa viene la gracia. O no, pues habrá espectadores que sentirán dicha gracia de otra manera, en carnes propias y no como algo muy extravagante. Entonces, misión cumplida. Por cierto, nuestro compañero también habla de Europa como de una rave, y el aire a eso mismo, no solo por las varias escenas de discoteca y fiesta, se percibe dentro de la película con los acelerones del montaje y una iluminación a menudo chillona.

Es verdad que, ecco la diferencia fundamental con Monicelli e compagnia, se echa en falta una vuelta de tuerca final que remarque la realidad: pese al jolgorio, los temas tratados resultan dramáticos. También se percibe que el conjunto habría ganado mediante algún reajuste en el libreto (el desaprovechado personaje de la novia del protagonista, ciertos aspectos durante el tercer acto), pero, en general, lo importante son las buenas noticias traídas por la película. Con el más que interesante Eduardo Leo a la cabeza y unos impecables secundarios a su lado, se confirman las señales que nos llegan respecto a los buenos propósitos de rehabilitación dentro del ámbito de la comedia transalpina, donde cabe señalar al grupo de autores que forman el propio Leo, Massimiliano Bruno, Paolo Genovese u Orlando Ravello. Respecto a Lo dejo cuando quiero hay que decir que Sibilia ha ampliado el concepto a una trilogía terminada en 2017. Llegan voces de que esta tiene un sentido global; incluso que la segunda y tercera parte superan a la primera. Atención, atención: ¿alguna distribuidora en la sala que esté apuntando nombres y pistas?


Puedes ver LO DEJO CUANDO QUIERO en FILMIN y otras plataformas



 

LO DEJO CUANDO QUIERO

Dirección: Sydney Sibilia

Intérpretes: Edoardo Leo, Valeria Solariano, Valerio Aprea, Paolo Calabresi, Libero di Rienzo

Género: comedia. Italia, 2014

Duración: 80 minutos

 


 

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