La trampa social

Santiago Alonso


Los informativos de televisión se dedican cada vez menos a informar y más al entretenimiento. Ahora es habitual que rellenen sus huecos con grabaciones callejeras de accidentes y desastres espectaculares, a veces casi circenses, que afectan a peatones o conductores. Las que vienen de China ocupan un lugar privilegiado y algunas casi constituyen ya un subgénero, el de los ciudadanos tendidos en el suelo, porque han sufrido un desvanecimiento o les han atropellado, a quienes nadie ayuda: ahí permanecen ante la indiferencia de los demás y a merced de nuevos peligros. Detrás de un comportamiento tan turbador hay sin duda razones por las que los periodistas deberían interesarse. Old Stone, una coproducción independiente entre Canadá y el gigante asiático, busca dichas razones y nos las explica a través del largo vía crucis de burocracia e injusticia que vive su protagonista, un taxista de una ciudad china de provincias que, por culpa de un cliente, atropella a un motorista. La decisión de llevar al herido a un hospital le acarrea consecuencias fatídicas a este pobre hombre de bien.

Con su primer largometraje, el chino-canadiense Johnny Ma no trata tanto de apuntar directamente con el dedo como de pintar un panorama desolador de las sociedades modernas, lugares donde cualquier buen sentimiento acaba sepultado por el cinismo generalizado y el camino del día a día se hace pagando peajes de obligado cumplimiento. Le sucede al protagonista de esta historia: la trampa social en China empieza con gestos intrascendentes, como entregar un pitillo a cada persona con la que se quiere resolver los problemas, y termina abocando al individuo a una lucha contra todos para evitar los abusos y que le destruyan. El propósito del director y guionista es oscilar, entonces, entre el drama realista y un thriller de esos que cuentan bajadas a los infiernos.

El hecho de que casi automáticamente, según vemos la película, nos asalte por un lado la pregunta de qué habrían hecho con esta premisa cineastas como los Dardenne (referencia declarada de Ma) y por otro, yéndonos al otro extremo y sin salir de Asia, imaginemos la misma historia en manos de coreanos ilustres como Park Chan-wook o contada con trazos hard-boiled a la manera de Cyclo, indica que el director pretendía explorar varios terrenos, pero no ha afianzado ninguno de ellos. Los planos de unos bosques frondosos azotados por el viento, que se insertan sin mucho sentido, y las pinceladas oníricas durante el desenlace son una buena muestra de que la construcción de la voz del realizador y su discurso se han quedado a medias, aunque también es cierto que el minucioso estudio del personaje central cumple con la función de meternos en la pesadilla que vive este. Seguimos con inquietud sus zozobras y, al final, nos cabreamos bastante. La explicación última a todo es la deriva hacia un pragmatismo espeluznante: hay lugares donde a veces sale más a cuenta matar que salvar una vida.


La película OLD STONE está disponible en FILMIN



 

OLD STONE

Dirección: Johnny Ma

Intérprete: Chen Chang, Nai An, Wang Hongwai

Género: drama, thriller. Cánada, China, 2016

Duración: 80 minutos

 


 

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