Mundos de mujer en la Gran Manzana

Santiago Alonso


No deja de ser admirable y digna de todos los aplausos la naturalidad con la que Margarethe Von Trotta es capaz de entrar en universos tan dispares entre película y película. Además, a menudo empleando la misma e infalible llave: ya sean hermanas, amigas, antagonistas o simplemente las hayan reunido las casualidades de la vida, la relación entre al menos dos mujeres está en la base de la exploración narrativa y la formulación de los interrogantes que la alemana suele plantear. La cineasta se ha movido así por la biografía (Visión – La historia de Hildegard Von Bingen), el análisis sociopolítico (Las hermanas alemanas) e, incluso, la adaptación teatral (Amor y deseos, un montaje cinematográfico de Chéjov perteneciente a la notable etapa italiana de su filmografía). Ahora emprende el camino de la comedia sofisticada y ligera, pues en Olvídate de Nick su atención se ha dirigido al mundo de la moda, en concreto al de la ropa femenina, dentro de un paisaje humano tan específico como es el neoyorquino. Y en efecto, tal y como se pretendía, la película tiene comedia y sofisticación; aunque eso sí, lo de la ligereza sólo se queda en apariencia.

La premisa de las exesposas, la primera interpretada por Katja Riemann y la segunda por Ingrid Bolsø Berdal, que se disputan un lujoso loft en donde compartieron, durante momentos diferentes, vida conyugal con un maduro de oro llamado Nick (Haluk Bilginer), podría haber dado lugar a la película más rutinaria que podamos imaginar. En manos de Von Trotta, sin embargo, sirve desde el principio para efectuar un estudio sobre la manera en la que quieren vivir dos mujeres que representan modelos de comportamiento muy diferentes, dentro de un espacio doméstico que cambia radicalmente por la ausencia repentina, y de la manera más rastrera posible, de la figura masculina de la casa. La historia de competencia, con sus chascarrillos y moralejas, que imaginaríamos dentro de otro tipo de producciones, pasa en Olvídate de Nick a convertirse en un relato de convivencia femenina, no exenta de innumerables conflictos. La realizadora construye su mirada con el debido detenimiento, desarrollando con enjundia los temas (una sociedad obsesionada con la juventud; una mujer sola, por elección o no; las relaciones entre madres e hijas en una familia donde no hay padre, etc.). Todo lo que llega a caber en unas casi dos horas de ritmo vertiginoso en las cuales se pueden contar con los dedos de una mano las secuencias que duran más de un minuto.

La virtud última del filme reside en que, tras haberse puesto boca arriba todas las cartas, y como invitando a los espectadores a reflexionar sobre las fórmulas propuestas, queda en el aire la pregunta sobre cuál sería el mejor modo de vida para cada protagonista. Y también con qué mujer se identificaría más cada una de las que ocupan la platea. Sin duda, Olvídate de Nick es una bocanada de aire fresco dentro de las narrativas dominantes en la cartelera, con tantos directores que alardean de conocer las profundidades de la naturaleza femenina. También lo es para estos tiempos caracterizados por unos paupérrimos flujos de debate que, a menudo y pese a la importancia de los temas, se limitan a lanzar mensajes desde espacios virtuales como Twitter.



 

OLVÍDATE DE NICK

Dirección: Margarethe Von Trotta

Intérpretes: Katja Riemann, Ingrid Bolsø Berdal, Haluk Bilginer

Género: comedia. Alemania, 2017

Duración: 110 minutos

 


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