Asimetría y equilibrio

Santiago Alonso


Para Casey, una jovencísima estadounidense que ha dejado los estudios y trabaja en una biblioteca universitaria, la acción de contemplar edificios es una manera ideal de buscarle significados al mundo. Tiene suerte porque vive en Columbus (Indiana), una ciudad excepcional por la gran cantidad de ejemplos de arquitectura moderna que albergan sus calles, un auténtico festín de arte público con algunas construcciones certificadas como Hitos Históricos Nacionales. Ella pasea, piensa en celebridades de la disciplina como Eliel Saarinen y reflexiona sobre la simetría y el equilibrio en las fachadas. Para Casey, al final, mirar implica entablar una conversación con el objeto mirado. Y hasta ahora, sólo ella asistía a la conversación, pero acaba de conocer a Jin, un coreano que está de paso en Estados Unidos y que se ha convertido en un compañero de paseos, alguien con gran interés en escucharla.

Para Kogonada, estudioso estadounidense de origen coreano que ha alcanzado fama y reconocimiento por los vídeo-ensayos que cuelga en internet, la acción de contemplar cine es una manera ideal de buscarle significados al mundo. Tiene suerte porque ahora existe la posibilidad de acceder a un océano infinito de obras cinematográficas y la facilidad de poder manipularlas. Él ve películas, reflexiona sobre celebridades de la disciplina como Stanley Kubrick o Wes Anderson y señala, por ejemplo, la recurrente perspectiva frontal con un único punto de fuga en el primero, o la obsesión por la simetría del plano en el segundo. Porque para él, al final, ver cine y desentrañar sus posibilidades implica entablar una conversación con la imagen vista. Y años atrás decidió hacer a los demás partícipes de dicha conversación creando unos vídeos, entre lo didáctico y lo creativo, donde desarrolla sus ideas respecto a Ozu, De Sica y tantos otros.

Un poderoso sentido artístico ya animaba las piezas de Kogonada basadas en la remezcla de imágenes ajenas. Por eso, Columbus no supone tanto su debut como realizador, sino la primera vez que hace cine con cámara. En ese sentido, entonces, el reto es otro: dar un paso notoriamente más complejo en su relación con el arte de las imágenes en movimiento, un paso de mayor implicación y diferente especificidad, porque ahora Kogonada debe ponerse manos a la obra desde cero, concebir las imágenes primero y construirlas después: si se quiere, alguien diría que Columbus es la prueba fehaciente de su dominio o no del medio.

A despecho de cualquier suspicaz que se halle en la sala (¡el crítico pasa al otro lado y se expone a la mirada de los demás!), Kogonada ha realizado un largometraje formidable que, sin esconder los lazos con los directores a quienes analizaba, le regala al espectador la inusitada magia de estar percibiendo cómo el autor elabora cada plano y cada secuencia. Casi como si se le vieran las manos. Unas manos que colocan y mueven la cámara. Que componen el encuadre con mimo. Que meten y sacan a los personajes del campo visual. Y que dejan correr con conciencia milimétrica la duración antes de cortar. El director parece amasar la materia fílmica justo como nos contaba en Elemental, hermosísima pieza de dos minutos, en la que mostraba que el origen de cualquier imagen, desde la más primitiva hasta la más moderna, está en el trabajo manual sobre los cuatro elementos de la naturaleza.

Además de otros muchos logros, cuya comprensión seguramente requiera sucesivas contemplaciones de la película, lo que ha hecho Kogonada es un apasionante autorretrato. Tanto Casey como él pretenden descubrir un férreo equilibrio interno aunque sea partiendo, a veces, de lo asimétrico: la chica analizando construcciones como la Primera Iglesia Cristiana de Columbus, el director mediante encuadres que, aunque no lleguen a alcanzar los ideales de una perfecta simetría, en cualquier caso siempre se sujetan en armonía a un imprescindible eje vertical que divide en dos el plano. Tanto Casey como Kogonada se plantean dar, de manera definitiva, un paso adelante más por la vía de la sanación que un día escogieron.



 

COLUMBUS

Dirección: Kogonada.

Intérpretes: John Cho, Haley Lou Richardson, Parker Posey, Rory Culkin.

Género: drama. Estados Unidos, 2017

Duración: 100 minutos.

 


 

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