Biografía y pintura


El boom contemporáneo de películas biográficas está sirviendo para corroborar que siempre habrá dos actitudes por parte de quienes se proponen contar la vida de otros. La más interesante, y menos habitual también, es la de intentar articular hechos y datos mediante un planteamiento estilístico o conceptual que denote cierta inquietud creativa. La otra, la que se da casi siempre, supone aplicar sin inmutarse una mecánica esperable y reconocible en cualquier biopic, subrayamos lo de reconocible, confiándolo todo a una cuidadísima ambientación y a unos intérpretes que ponen toda la carne en el asador. Es inevitable pensar en esta diferencia al ver Maudie, la reconstrucción de la vida de Maud Lewis, célebre pintora canadiense de arte folclórico y naíf, porque en la cinta se da una especie de tensión entre los dos polos, que nacería del denuedo de la directora Aisling Walsh por insuflar alma cinematográfica al libreto que ha escrito Sherry White, un trabajo base concebido y desarrollado en piloto automático.

Los hechos relevantes en la vida de la pintora – artista completamente autodidacta que sufría de artritis reumática aguda y residía en una modestísima cabaña perdida de Nueva Escocia, junto a un hosco marido que era pescador y a quien ayudaba con el reparto del género – van desfilando uno tras otro a lo largo de un relato que adopta la naturaleza más socorrida posible, y quién sabe si justa con la biografiada: la historia sentimental con su pareja. Tampoco los apuntes sobre fortaleza y solidaridad femeninas activan las energías. Ante este andamiaje y estos materiales, apoyándose en la imponente composición que sostiene la actriz Sally Hawkins, la realizadora procura sacar el mejor partido a los momentos íntimos de creación que protagoniza Maud Lewis. Captar con un halo de serenidad dichos momentos de autoafirmación dentro de un mundo tristón, adecuar las imágenes a una pintura de extraña vitalidad que reflejaba paisajes otoñales e invernales, una naturaleza bajo una inmutable mirada infantil, es la valiosa aportación de Walsh entre tantas zonas de comodidad y abrumador conformismo narrativo.



 

MAUDIE

Dirección: Aisling Walsh.

Intérpretes: Sally Hawkins, Ethan Hawke, Kari Matchett, Zachary Bennett.

Género: drama. Irlanda, Canadá 2016

Duración: 115 minutos.

 


 

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