Careto ilegal


En una actuación para el programa de televisión ¡Qué noche la de aquel año! (1987), el trío Ilegales tocaba su canción Problema sexual y, de repente, durante una parte instrumental, el cantante y guitarrista soltó ante el micrófono con expresión y mirada desencajadas: «Señora, si no le gusta mi careto, ¡cambie de canal!». Con momentos como este se van construyendo paso a paso las figuras míticas. Porque si alguien se ha ganado a pulso serlo y obtener un lugar de honor en el parnaso del rock español, ese es sin duda el portador de ese careto, el asturiano Jorge María Martínez García, más conocido por todos como Jorge Ilegal. Así lo certifica Mi vida entre las hormigas, un documental que se lanza a la búsqueda del personaje y lo encuentra, vaya si lo encuentra, ordenando un rompecabezas caótico formado por las confesiones personales de Jorge, las opiniones de los demás y los relatos de las experiencias vividas por el músico y sus colaboradores tras cuarenta años de carretera.

Existe un objetivo nada fácil de cumplir en cualquier intento de preparar una cinta sobre un grupo musical, y es que la disfruten quienes desconocían a dicho grupo, o conocían poco, con la misma intensidad con que lo harán los aficionados a muerte. Juan Moya y Chema Veiga lo consiguen, sabiendo sacar a la luz las poderosas razones por las que la historia de la banda y, sobre todo, la de aquel que encarna su espíritu motor merecían ser contadas. Y menuda era la tarea que tenían los directores por delante al proponer el retrato de este macarra a una guitarra pegado, tan explosivo en el rasgueo de las seis cuerdas como cuando se dedica a cantar o a echar frases lapidarias y exabruptos por la boca, alguien que se ha puesto el mundo por montera y derrocha una arrogancia que esconde muchos quintales de humanidad.

En pantalla se repasan los recuerdos de una vida pendenciera y otros vértigos, las composiciones de un músico contundente y unas letras que arrastran broncos mensajes que nacieron como reacción contra las realidades de la España posfranquista, la de los últimos años setenta y los ochenta. En ese sentido, cuando articula la sustancia que contienen sus imágenes y sus sonidos, Mi vida entre las hormigas está escribiendo al mismo tiempo historia cultural, tanto la particular como un fragmento muy representativo de otra mayor, aquella que con frecuencia se cuenta en nuestro país siguiendo automatismos comodones: las inquietudes de los músicos españoles durante la Transición y sus años posteriores.

Riquísimo en su selección de filmaciones de archivo, además de las entrevistas actuales y unos simpáticos dibujos que ha hecho el ilustrador Javier de la Rosa para la ocasión, el documental trasmite fascinación por Jorge Ilegal, pero también incide en la idea, verbalizada por uno de los entrevistados, de que se han difuminado demasiado los límites entre personaje y persona. El espectador se preguntará a menudo quién es uno y quién es otro, aunque la impresión de encontrarse ante un artista genuino como pocos no remitirá durante la estupenda hora y pico que dura el film.



MI VIDA ENTRE LAS HORMIGAS

Dirección: Juan Moya, Chema Veiga

Género: documental musical. España 2017

Duración: 96 minutos

 


 

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