¿Qué hay de lo mío?


La enseñanza de la máxima “Hoy por ti, mañana por mí” puede contribuir a un adecuado funcionamiento de las relaciones personales, pero también establece un principio en la construcción de cualquier red de confianza política y económica… sobre la delgada línea existente entre la gestión a la luz de las leyes y, ¡ejem!, los clientelismos, los compadreos y los latrocinios bajo cuerda. Lo que viene siendo el pan nuestro de cada primicia periodística diaria. Humana o dramáticamente hablando, dentro de un entramado de favores e influencias, el mayor interés no reside en la figura de un empresario o un político, sino en la de aquellos sujetos que pululan entre medias, tejiendo y afianzando dicha red: los intermediarios y los conseguidores que no se sabe muy bien cómo ni por qué aparecieron por ahí, de dónde salieron o el camino que cogerán a continuación. Alguien como Norman Oppenheimer, el protagonista de la primera película rodada en lengua inglesa por el israelí Joseph Cedar. Hablamos de la complejidad y el misterio de un hombre de negocios – así, en nebuloso genérico – que ofrece a toda costa sus contactos dentro de la comunidad hebrea de Nueva York a un ministro del Gobierno de Israel con una carrera de ascenso meteórico.

Apoyándose en un sorprendente y más que notable trabajo de Richard Gere, el estudio sobre el comportamiento un tanto desequilibrado del presunto conseguidor constituye el punto de mayor consistencia que presenta Norman, el hombre que lo conseguía todo. Cedar ya había mostrado perspicacia al elaborar el análisis de la psicología de sus personajes con la pareja de padre e hijo periodistas que protagonizaban Pie de página (2011), su largometraje anterior, aunque también que no amalgamaba bien del todo las diferencias entre tonalidades cómicas y dramáticas. Aquí, sin embargo, la mejor o peor construcción de la tragicomedia no supone el problema determinante. Esta radiografía de la corrupción es solo un ejercicio resultón y, a la postre, carece de sustancia corrosiva alguna. Se debe a la actitud ambigua del realizador. Porque sí, exhibe fortaleza de león cuando marca el pulso narrativo y reproduce los ritmos febriles con los que se urden las influencias, pero a la hora de dar el zarpazo lo único que saca son las garras de un lindo gatito.



 

NORMAN, EL HOMBRE QUE LO CONSEGUÍA TODO

Dirección: Joseph Cedar.

Intérpretes: Richard Gere, Lios Ashkenazi, Charlotte Gainsbourg, Michael Sheen.

Género: comediam drama. Israel, Estados Unidos 2016.

Duración: 118 minutos.

 


 

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