El payaso negro

Santiago Alonso 


Existe en lengua francesa el coloquialismo être chocolat, que más o menos significa lo que aquí expresamos con el ser engañados como un chino. El origen de la expresión proviene de los números circenses del dúo Footit y Chocolat, artistas muy famosos durante el tramo final de La Belle Époque y pioneros porque fijaron la pareja de payasos formada por el Carablanca y el Augusto Negro. La dinámica funcionaba siempre igual: el clown principal engañaba y humillaba al compañero rebelde y tontorrón, al inferior. Chocolat era el nombre bajo el cual actuaba el antiguo esclavo Rafael Padilla, el primer artista de color que pisó los escenarios de París, tras un periplo vital desde Cuba, pasando por Bilbao y hasta el triunfo junto con Footit. Figura caída después en el olvido, fue Gérard Noiriel, historiador especializado en inmigración y clase obrera, quien recientemente ha recuperado la figura con el libro Chocolat, clown négre (2012).

Entre todas las aproximaciones posibles a Padilla, con el objetivo de emprender el acto de justicia que entraña contar su vida, los responsables de Monsieur Chocolat han elegido la menos problemática. La libre adaptación del rescate biográfico de Noirel posa el punto de mira sobre la amistad y el conflicto entre los dos componentes de la pareja, y desarrolla sus mejores momentos cuando se detallan el nacimiento, las evoluciones y los significados de los espectáculos, presentando con solvencia y detalle todo un homenaje al circo. A ese respecto, meritoria labor dejan Omar Sy y James Thiérrée encarnando a los payasos, pues ambos intérpretes provienen de ámbitos diferentes, uno es actor cómico y el otro artista escénico más a la vanguardia. En cuanto a lo demás, los esfuerzos parecen guiarse bajo la máxima de contar hechos reales muy dramáticos sin voluntad de asustar demasiado al respetable… y dentro de un concepto de película para sociedades sin mácula y con cuotas de indignación reglamentadas. La vergüenza colonial y los conflictos de clase, circunstancias que conformaron el racismo sufrido por Padilla, y que son la base de la denuncia, tienen presencia en la película a modo de los insoslayables pasajes narrativos que obliga la biografía de este hombre, pero aparecen sin mayor calado ni significado. Como si el país de entonces que se cuenta fuese una remotísima entidad a la cual no le uniera el hilo de la historia nacional con el país de ahora. Como si las noticias no nos contaran hoy que algo se ha torcido en el camino hacia la Francia de la integración.



 

MONSIEUR CHOCOLAT

Dirección: Roschdy Zen.

Intérpretes: Omar Shy, James Thierrée, Clotilde Hesme, Olivier Gourmet.

Género: melodrama, biográfico. Francia, 2015.

Duración: 113 minutos.

 


 

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