El ocaso de los dioses


Las décadas sesenta y setenta fueron los años triunfales de la llamada “Conexión francesa”. Por aquel entonces, se hablaba de Marsella como la Ciudad del Caballo: aproximadamente unos 2000 kilos de heroína al año eran introducidos en Estados Unidos desde Turquía gracias a las mafias que operaban en la costa francesa. La trama, que se extendería hasta principios de los años ochenta –cuando finalmente fue desmantelada–, inspiraría dos de los thrillers policíacos más emblemáticos de la época: Contra el imperio de la droga (The French Connection) (William Friedkin, 1971) y su formidable (y superior) continuación French Connection II (John Frankenheimer, 1975), protagonizadas por un Gene Hackman en absoluto estado de gracia. Sorprendentemente, pese a tratarse de un tema bastante jugoso, no es fácil encontrar más películas que lo aborden, ni siquiera en una cinematografía tan rica en gángsters como es la francesa.

Lo interesante de Conexión Marsella es que no solo vuelve a tratar, después de este tiempo, la historia de la lucha contra el narcotráfico en Marsella, sino que esta vez parte de sus auténticos momentos finales, relatando la batalla encarnizada entre “Tany” Zampa, el mafioso más grande de la ciudad, y el juez Pierre Michel. La familia del segundo, sin embargo, se ha desvinculado alegando que los hechos reales y la forma en que la película los presenta no tienen nada que ver, y no es difícil imaginar a qué se refiere: frente al áspero realismo del díptico citado anteriormente, Conexión Marsella es un trabajo profundamente estilizado, que tiene más presente el cine espectáculo de Martin Scorsese (la utilización de la música, los planos secuencia) que, por poner un ejemplo local y en las Antípodas de este modelo, el minimalismo de un Jean-Pierre Melville. Por supuesto, en ningún lugar civilizado se consideraría negativo parecerse a Scorsese; la pregunta es, ¿qué tiene que decir esta película al subgénero de mafias en el año de su concepción, 2014?

Cédric Jimenez había codirigido anteriormente con Arnaud Duprey la curiosa, aunque algo sensacionalista, Aux yeux des tous (2012), sobre la asimilación e instrumentalización del terror islámico por parte de determinados centros de poder. Al modo en que lo harían después Open Windows (Nacho Vigalondo, 2014) o Eliminado (Levan Gabriadze, 2014), prácticamente toda ella tenía lugar en el ordenador de un hacktivista que investiga un atentado en una estación de París y las diferentes webcams a las que va accediendo. Conexión Marsella despeja, desde luego, cualquier suspicacia que pudiera haber surgido sobre el músculo de Jimenez como director, exhibiendo un firme control de la puesta en escena y planificando con sobriedad y elegancia los momentos de acción. No obstante, ambas películas comparten un detalle de fondo: su interés por lo político. Frente a la conspiranoia en el ocaso de la administración Sarkozy sobre la que se movía su debut, en Conexión Marsella hay un tramo concreto donde el director corta bruscamente el ritmo de la narración para subrayar como hecho paradigmático durante la guerra contra el narcotráfico el ascenso de Mitterrand, primer presidente socialdemócrata en Francia desde la Segunda Guerra Mundial. Sería arriesgado juzgar que la película esté otorgándole un mérito en el fin de la Conexión francesa (básicamente, porque ya estaba casi acabada en ese momento), o que esté dialogando con el nuevo tiempo de Hollande, aunque los esfuerzos de Jimenez por retratar a Michel como un progresista en las escenas iniciales, justificando su mano dura con la mafia por los años que pasó anteriormente ayudando a jóvenes drogadictos, podrían reforzar esta idea de la película como reivindicación de un modo determinado –más socialmente concienciado– de proceder. Más bien, en conjunto, parece que el envoltorio romántico, que tanta polémica ha causado en su país de origen, con el que el director (al que no se le podría imputar poco conocimiento de causa: es marsellés) ha capturado el mundo de la mafia de los setenta/ochenta y el notable cambio de tono del tercer acto obedecen a un plan bastante más sofisticado de lo que podría preverse: ilustrar, mediante esa cita al discurso audiovisual puramente moderno de autores como Scorsese, De Palma o Coppola, cómo el flujo de los tiempos devora hasta lo divino. 


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CONEXION_MARSELLA-posterCONEXIÓN MARSELLA (La French)

Dirección: Cédric Jimenez

Guion: Cédric Jimenez y Audrey Diwan

Intérpretes: Jean Dujardin, Gilles Lellouche, Céline Sallette, Benoît Magimel, Guillaume Gouix, Pauline Burlet

Género: thriller policíaco. 2014, Francia

Duración: 134 minutos

 


 

 

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