En un verano europeo

Santiago Alonso 


Porque en realidad los años empiezan cada septiembre, los veranos agotan el periodo final de lo que fuimos y nos instalan en un territorio de suspensión desde el cual contemplaremos las incertidumbres del porvenir. O nos descubren que, cuando armemos nuestra supervivencia, estaremos obligados a dedicarnos, quizás a perpetuidad, a poco más de lo que hemos hecho hasta ahora. Llega agosto: el tictac parece detenerse, la gente ha huido mientras nosotros seguimos aquí, el horizonte que nunca acaba parece desocuparse inútilmente y, entonces, sentimos que el momento es propicio para cosas que importan y no se hicieron antes: tanto la experiencia del amor como la preparación para los los grandes y pequeños apocalipsis que asoman la pata desde hace tiempo.

No hay, desde luego, una fecha más propicia para estrenar en los cines Les combattants que estas semanas estivales, haciendo coincidir los estados de ánimo de muchos espectadores con la vida de los protagonistas, Arnoud y Madelaine, dos jóvenes que pasan su verano en la provincia francesa, en un sur de llanuras, lagos y costas sorprendentemente deshabitado. Él trabaja en la carpintería familiar, que subsiste bajo la amenaza de ser engullida por el agujero de la crisis, y sale con sus amigos a no hacer nada mientras toman unos botellines y planifican el no futuro. Ella desea alistarse en el ejército a la vuelta de las vacaciones y busca una plaza, ya que se está ejercitando porque sabe que precisamente que no hay futuro, el futuro que habían dicho, en un campamento militar. Tenemos dos personajes que buscan su propio manual para sobrevivir, enmarcados en una peculiarísima historia «chico conoce chica».

Ejemplo modélico de frescura y de relato que hilvana apariencias y metáforas, que atesora muchísima (y pertinente, muy pertinente) sustancia bajo la superficie, la estupenda puesta de largo del hasta ahora cortometrajista Thomas Cailley tiene uno de sus puntos más fuertes, como no podría ser de otro modo dentro de una historia romántica, en la pareja protagonista. Ya sea el trabajo individual con sus personajes, ya sea la química muy natural entre ambos, que ilumina la pantalla, Kévin Azaïs y Adèle Haenel ejercen de perfectos combatientes en este relato de guerra tan reconocible y que pillará de cerca a muchos ciudadanos de un verano europeo. Después, puede que algunos espectadores hubieran preferido más peripecias de amor, otros más radiografía de nuestra realidad actual. Puede, pero lo cierto es que los aplausos que hay que dedicar a Cailley lo propicia el equilibrio conseguido entre ambas cuestiones. Dicho equilibrio sirve para explicarnos muy bien las posibilidades de supervivencia que nos queda. La supervivencia ahora.


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LES COMBATTANTS

Dirección: Thomas Cailley.

Intérpretes: Kévin Azaïs, Adèle Aenel, Antoine Laurent, Brigitte Roüan.

Género: drama. Francia, 2014.

Duración: 98 minutos.

 


 

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