Orgullo doble

Santiago Alonso 


Al espectador probablemente no le digan nada la siglas LGSM; incluso si es activista LGTBI veterano y está al tanto de los movimientos a nivel internacional que existen o existieron durante las últimas décadas. Era un grupo llamado Lesbians and Gays Support the Miners. Sí, «Lesbianas y gais apoyan a los mineros». Estuvieron dando guerra durante la celebérrima (y con triste final) huelga de 1984 a 1985 contra el gobierno conservador presidido por Margaret Thatcher. Pero no se trató de un apoyo cualquiera, sino de los que mayor recaudación obtuvo en ayudas para las familias de los huelguistas, un hecho que produjo al inicio reticencias por parte del sindicato que se intentaron solucionar con el acercamiento entre dos mundos tan dispares.

Ni más ni menos, este es el punto del que parte Pride. El argumento parece de comedia algo fantasiosa y, sin embargo, no lo es. La existencia del LGSM había caído en el olvido. Era el recuerdo de muy pocos y la incredulidad de muchos, habiendo adoptado casi unas connotaciones de mito increíble después de treinta años. ¿Derechos LGBT y sindicalismo? La importancia del punto de inflexión que marcó esta historia ha vuelto a la luz con el sentido y la justicia que merece, en el formato de sencilla película comercial que se sabe deudora de referencias como Full Monty o Billy Elliot. Pero es importante que el guionista Stephen Beresford y el director Matthew Warchus hayan sabido equilibrar tan bien los tics del modelo, evitando clichés cuando parece que va a caer en ellos, con el compromiso de rescatar unos hechos reales, un tiempo y unos sentimientos, a la vez que no pierden el sentido de la mesura al aplicar los procesos de elaborar ficción.

Comparada con propuestas tipo de las últimas temporadas, Pride demuestra que un concepto como el de, ¡ay!, las feel good movies, que tantas y naturales precauciones llega a generar, gana enteros si amplifica al menos un elemento potente de la ecuación argumental que plantea, a ser posible no el más facilote. Que aquí haya sido el ingrediente social, además reforzado por partida doble, se agradece. Y se manifiestas las implicaciones con el ahora que vivimos: el año 2015 de nuestra era, cimentada sobre las victorias ideológicas que representó el thatcherismo y similares, donde a manifestaciones tan importantes como el Día del Orgullo las cubren el manto del patrocinio empresarial hasta reducirlas a un vistoso carnaval más. Una comedia dramática que logra contagiar emoción varias veces, según transcurre el metraje, no se estrena todas las semanas.


PRIDE


PRIDE-cartel-A4.jpg_rgb (695x1024)

 

PRIDE

Dirección: Matthew Warchus.

Intérpretes: Ben Schnetzer, Bill Nighy, Paddy Considine, Dominic West, Imelda Staunton.

Género: comedia dramática. Reino Unido, 2014.

Duración: 119 minutos.

 


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .