Yo ya no soy yo


El hombre duplicado, la novela escrita por José Saramago en la que se basa el nuevo paso adelante de Denis Villeneuve hacia los puestos de cabeza en la primera línea del cine actual, trae dos citas. Una se halla en el arcano Libro de los Contrarios y reza así: “El orden es un caos por descifrar”. Otra la escribió Laurence Sterne: “Creo sinceramente haber interceptado muchos pensamientos que los cielos destinaban a otro hombre”. Son dos excelentes puntos de partida —la frase anónima aparece impresa, además, sobre la pantalla al inicio de la cinta— a los que el espectador puede intentar asirse, pues lo que viene a continuación es una marea de enigma e inquietud que lo arrastrara hasta el final. Y es que Enemy es uno de esos largometrajes que se instalan en la cabeza tras el visionado, palpita y crece, diríase que como los huevos que allí hubiese puesto e incubara una araña, reformulando una temática literaria que, no por tradicional, resulta menos inquietante o efectiva.

El mito del doppelgänger, la existencia del doble de una persona cuya aparición anuncia la peor de las suertes, ha constituido un vehículo muy idóneo para representar aspectos sombríos en los individuos; sobre todo la tesitura de enfrentarse a la posibilidad de los otros yoes. En definitiva, para colocarnos frente a una cuestión, la identidad; y frente al pánico del Yo Ya No Soy Yo que lógicamente espanta a cualquier ser humano. Villeneuve y su guionista Javier Gullón (El rey de la montaña, Hierro) saben que una angustia de tales características resulta fácil vivirla hoy en día, y por eso, como algo lógico, han colocado a los personajes —al profesor de hEnemy_miniistoria Jake Gyllenhaal, al actor secundario Jake Gyllenhall, a las especulares y ambivalentes Sarah Gadon y Mélanie Laurent —en una Toronto de dimensiones descomunales —aparte de escenario, la ciudad es toda una protagonista más—, que representa el concepto anímico del desconcierto dentro de cualquier gran urbe.

Por la tendencia hacia la alegoría y a los latidos al compás del enigma, un filme de esta naturaleza abre mucho el campo a las interpretaciones. Será después, una vez termine el espectáculo, cuando se genere el diálogo y se haga compostura de ese caos por descifrar: junto los acompañantes si se estuvo en grupo, junto a uno mismo si está solo. El control, los patrones, la repetición, el peso de las superestructuras sobre los individuos, las redes de poderes superiores sobre nuestra pobre existencia, las dicotomías de lo masculino frente a lo femenino, la maternidad… Muchas son las cuestiones que surgen tras vernos subyugados por el tum-tum tum-tum interno que marca e hila sin descanso en cada secuencia, desde la primera hasta la última, la mano maestra de Villeneuve. ¿Con cuál nos quedamos de primeras? Quién sabe. Pero una cosa es segura: demonios, qué portentoso ejercicio de ritmo ejecuta el cineasta canadiense.

 


ENEMY

Dirección: Denis Villeneuve.

Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon, Isabela Rossellini, Tim Post.

Género: thriller. Canadá, España 2013.

Duración: 90 minutos


 rep.

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