La miseria es poesía

Yago Paris


En 2016 la cantante y compositora PJ Harvey publicó el álbum The Hope Six Demolition Project. Habían pasado cinco años desde su anterior lanzamiento, Let England Shake, un tiempo que invirtió, entre otras cosas, en buscar inspiración creativa junto con el fotógrafo Seamus Murphy. Entre 2011 y 2014 viajaron a tres partes del mundo: Kosovo, Afganistán y Washington, donde se empaparon del día a día de las clases más desfavorecidas y sus circunstancias: respectivamente, el trauma de la limpieza étnica, la guerra y la vida en el gueto. A su vuelta a Inglaterra, Polly Jean comenzó el proceso de composición, que decidió convertir en una instalación de arte contemporáneo. Esta suerte de work in progress tuvo lugar en el sótano del Somerset House londinense, donde se construyó un estudio de grabación para dicho propósito. La idea de la performance consistía en que el público pudiera acceder a las diferentes fases de la producción de un disco de música, desde la composición de las letras hasta las sesiones de improvisación de las que acaban naciendo las canciones que conforman el elepé. Gracias a los espejos unidireccionales, la sala permitía que el público observase lo que ocurría en el interior de la habitación sin que los artistas pudieran devolver la mirada. 

PJ Harvey: A Dog Called Money, es el documental que recoge las diferentes fases descritas y que dieron lugar al nacimiento de The Hope Six Demolition ProjectEl propio Seamus Murphy dirige la cinta, que supone su debut como realizador. El autor compone un discurso formal que se mueve entre el ensayo poético y la captación improvisada de la realidad. A esta dualidad en la construcción de las imágenes se suma otra temática, que consiste en la comparativa entre el proceso de inspiración y el de grabación. Es en este segundo punto donde se pueden formular las preguntas más estimulantes para el análisis. Por ejemplo, ¿puede existir una relación honesta y horizontal entre una artista rica que viaja a lugares desfavorecidos del planeta en busca de inspiración y los habitantes que los pueblan? Puesto que parece poco probable que sea factible, ¿la instalación artística nació como respuesta autocrítica a la inmoralidad de dicha relación, en cuyo caso PJ Harvey tomaría el rol opuesto al que ejerció durante sus viajes, dejando que el público invadiera su intimidad durante el proceso creativo? Y probablemente la más relevante para la película, ¿es Murphy consciente del potencial reflexivo y autocrítico de estas imágenes?

Las respuestas que este crítico encuentra a tales cuestiones no dejan en un lugar especialmente cómodo a los autores de la cinta. Por las limitaciones del metraje no hay tiempo suficiente para indagar en la relación que la música pudo llegar a establecer con las personas del lugar, pero la idea de base, es, cuando menos, harto espinosa, pues lo que se muestra es una explotación romántica de la miseria, muy dada en el espectro sociopolíticamente concienciado de las clases privilegiadas. Precisamente por este motivo, la idea de intentar darle la vuelta a la tortilla con la citada instalación artística hubiera, como mínimo, dado muestras de cierta autoconsciencia —igualmente problemática, pues no deja de tener lugar en un ambiente de excepción, para un público manso y acomodado. Sin embargo, la propia cantante explicó que su idea era que los visitantes pudiesen experimentar el flujo y energía del proceso de grabación, y el documental en ningún momento sugiere el conflicto moral mediante el montaje u otro recurso estilístico, por lo que la posible autocrítica nunca aparece. Murphy entiende sus imágenes como simples testimonios de las diferentes paradas del recorrido, que, más que elevar la sensacional música de PJ Harvey a un nivel superior, funcionan como diario de trabajo a mayor gloria de la artista. El discurso del filme, por tanto, no trasciende la elementalidad: lo único que une las dos etapas del proceso —la inspiración y la composición— es que, en efecto, una dio lugar a la otra. Y sin embargo, entre sus imágenes se cuela algún que otro momento fascinante. Tal es el caso del extraordinario fragmento donde la líder de una pandilla de un gueto de Washington realiza una visita guiada de su barrio; un recorrido donde los lugares de interés no son otros que aquellos donde diferentes miembros de su familia fueron asesinados, así como los numerosos puntos exactos donde ella misma estuvo a punto de sufrir una idéntica suerte.


A Dog Called Money - 04


A DOG CALLED MONEY_POSTER

 

PJ HARVEY: A DOG CALLED MONEY

Dirección: Seamus Murphy.

Reparto: PJ Harvey.

Género: Documental. Irlanda, 2019.

Duración: 90 minutos.

 


 

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