Orgullo y prejuicios

Anaís Berdié


Lo que se cuenta en La (des)educación de Cameron Post es oscuro, triste e irritante. La película se adentra en la vida en una institución religiosa dedicada a «curar» a adolescentes que se sienten atraídos por personas de su mismo sexo. Sin embargo, la propuesta de la joven directora Desiree Akhavan es todo lo contrario: una mirada luminosa y tierna sobre el paso a la madurez y la importancia de la fraternidad en circunstancias adversas.

Chloë Grace Moretz, actriz que saltó a la fama por su papel de Hit Girl en Kick-Ass: listo para machacar, da vida a la Cameron Post del título, una joven enamorada de su mejor amiga, con la que vive un romance prohibido que se filma sin apenas palabras y con la delicadeza, el ansia y la efervescencia del primer amor. Tras ser descubiertas en la parte de atrás de un coche, Cameron es enviada por su familia a La Promesa de Dios, un centro en el que se trata a los jóvenes homosexuales como enfermos que deben reconducir sus vidas. Allí, evidentemente, conocerá a muchos adolescentes como ella lo que, en lugar de llevarla por el camino esperado, la ayudará a encontrar su propio lugar en el mundo.

La historia, basada en una novela de Emily Danforth que se sitúa en los años noventa, sorprende por tener a una protagonista que, lejos de sentirse culpable o de dudar de sus sentimientos, sirve más bien de espejo para reflejar los prejuicios de quienes la rodean. Chloë Grace Moretz, que buscaba con este papel reorientar su carrera, consigue componer el personaje de una joven de maneras serias que transmite el aplomo y la melancolía justos para que esta adolescente de ideas claras resulte creíble en un mundo tan hostil.

La cinta no intenta ser aleccionadora, ni subraya a buenos y malos. Muy al contrario, es de agradecer que hasta los personajes más incómodos tengan su propio dilema moral. Tampoco trata de ser exhaustiva ni de dar más explicaciones de la cuenta. Por ejemplo: la familia de Cameron queda en un buscado segundo plano, la reacción de su amante adolescente ante la situación no se analiza en profundidad y los compañeros de encierro no cuentan sus historias en detalle. Hay un trabajo minucioso de guion, que resuelve con sencillas secuencias algunos de los puntos más complejos de la historia.

Se logra así un naturalismo con cierto aire de documental en el que el optimismo de un grupo de marginados sociales consigue convertir una película que podría ser de tono duro en una aventura adolescente de descubrimiento y autoafirmación.


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LA (DES)EDUCACIÓN DE CAMERON POST

Dirección: Desiree Akhavan.

Intérpretes: Chloë Grace Moretz, Sasha Lane, Forrest Goodluck, John Gallagher Jr., Jennifer Ehle.

Género: drama. Estados Unidos, 2018.

Duración: 90 minutos.

 


 

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