Santiago Alonso 


El Another Way Film Festival es una iniciativa que nació con fuerte vocación combativa, y eso queda claro nada más echar un vistazo a la programación de su cuarta edición, que se celebrará en Madrid entre los días 4 y 7 de octubre. Los organizadores de este festival temático sobre progreso sostenible apuestan con firmeza por el documental de denuncia, o más concretamente, usando otra expresión muy en boga dentro del activismo global, el documental de impacto. Es decir, hablamos de producciones cortadas por el patrón de largometrajes de referencia como The Thin Blue Line (Errol Morris, 1988), Super Size Me (Morgan Spurlock, 2004) o Blackfish (Gabriel Cowperthwaite, 2013), cuyos estrenos generaron debate y acabaron propiciando un cambio real y efectivo dentro de los distintos problemas que trataban (la injusticia judicial, la industria de la alimentación estadounidense, la vida de los animales marinos en los parques acuáticos respectivamente).

Con el objetivo de crear un espacio para la reflexión y encender de alguna manera la chispa crítica de la opinión pública se han seleccionado este año  diecinueve documentales de producción internacional, de los cuales uno es estreno mundial (la española Return de Javier de los Ríos) y  nueve serán proyectados por primera vez en nuestro país. Además inaugura el festival la multipremiada cinta biográfica Jane (2017), el trabajo del director Brett Morgen sobre los primeros años de la célebre primatóloga Jane Goodall, que no llegó a los cines españoles. Y a estas proyecciones se suman las de los cortometrajes del concurso Rueda por el Cambio, cuyos ganadores se anunciarán durante la sesión de cierre, más varias actividades paralelas como encuentros y talleres.

A fin de entender bien el concepto mismo de documental de impacto, lo mejor es tomar como ejemplo uno de los títulos seleccionados. Generation Zapped (2017), producción estadounidense dirigida por Sabine El Gemaye, aboga por dar crédito a las noticias de un problema de salud pública mundial que todavía permanecería semioculto en la zona de sombras impuesta por los intereses capitalistas. Y es que la película habla sobre los posibles peligros de la exposición continuada a las radiofrecuencias de cualquier aparato sin cables. Vamos, algo que afectaría a cualquiera que, por ejemplo, estuviera leyendo este texto ahora mismo. Explicándolo con otras palabras, y he aquí lo terrorífico del asunto, el documental formula una pregunta clara: ¿existe un riesgo real para la salud física dentro del mundo hipertecnológico en el que nos han metido y que ha hecho imprescindible el uso de la telefonía móvil, la informática portátil y otros aparatos que contribuyen a tejer una tupidísima red de hondas a nuestro alrededor?

Este cinta de marcado carácter periodístico recoge desde la gran discusión científica todavía apenas iniciada sobre la existencia o no de la hipersensibilidad eléctrica como enfermedad, hasta la enumeración de varios estudios llevados a cabo ante los sorprendentes casos de tumores en pecho y cabeza, autismo e infertilidad, en apariencia relacionados con la cercanía de máquinas y dispositivos conectados a distancia. La directora se muestra sagaz cuando, por ejemplo, propone una muy pertinente analogía con la historia de la industria tabacalera, y más cauta a la hora de dejar conclusiones finales. Sin poder aportar todavía pruebas científicas fehacientes que confirmen el peligro, El Gamayel revela cuestiones muy mosqueantes, como el hecho de que la estadounidense CTIA (Cellular Telecommunications Industry Association) no completó, a finales de los años noventa, todos los estudios de seguridad y salud previos a la comercialización de los móviles. ¿La causa? No retrasar el inminente pelotazo comercial que estaba a punto de estallar. Por cierto, dicho organismo ha declinado intervenir en el documental.

Otras películas del festival tratan temas tan variados como el activismo comunitario en Liberia contra la corrupción y destrucción medioambiental (Silas, sobre la figura del activista Silas Siakor, con producción de Leonardo Di Caprio); la realidad del comercio de marfil en Kenia (When Lambs Become Lions); la posibilidad de un mundo poscarne (The End of Meat); el valor potencial del mindfulness (May I Be Happy); la inviabilidad del crecimiento económico ilimitado propiciado por el capitalismo (System Error); o la crítica al actual movimiento eco-friendly (The Green Lie). Así hasta diecinueve historias que merecen ser escuchadas con atención. ¡Y que prenda la chispa!


AQUÍ PUEDES CONSULTAR TODA LA PROGRAMACIÓN DEL ANOTHER WAY FILM FESTIVAL


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