El legado familiar 

Anaís Berdié


Año 1969. Una pequeña isla de nombre impronunciable, Chappaquiddick. El hombre está a punto de pisar la luna, culminando el sueño impulsado por John F. Kennedy, mientras, en una cabaña, el único superviviente de sus hermanos, Ted, celebra una fiesta privada. Con ella quiere agradecer el trabajo que habían hecho las secretarias de su hermano Bobby en la campaña en la que el senador resultó asesinado un año antes. Ted, afectuoso y sentido, aprovecha la fiesta para darles la bienvenida a la familia. Un honor relativo, habida cuenta de la mala suerte trágica que sobrevuela al clan demócrata. No pasarán muchas horas antes de que un accidente vuelva a quebrar el futuro de los Kennedy. La caída del coche de Ted a un río en circunstancias no esclarecidas acaba con la vida de una de las chicas. Las horas siguientes serán clave en el futuro del senador, que empezará por ocultar el suceso y acabará con su carrera política al borde del naufragio.

El escándalo Ted Kennedy es un viaje psicológico por la mente de un político abrumado por el peso de un apellido. Un constante tira y afloja entre la necesidad de mantenerse fiel a unos principios morales propios y el deseo de mantener el buen nombre familiar y estar a la altura de los predecesores. Dirigida con buen pulso, la nueva película de John Curran (El velo pintado, El viaje de tu vida) gana enteros una vez planteado el suceso, cuando se detiene a analizar los vaivenes del protagonista en las horas posteriores al accidente.

Para los espectadores no estadounidenses, Jason Clarke no asombrará tanto por su parecido con el menor de los Kennedy como por su capacidad para encarnar a un personaje que cambia de discurso en cuestión de minutos, no solo de cara al exterior sino también para sí mismo. Ese sutil juego psicológico consistente en no saber lo que realmente está pensando el protagonista o, incluso, en dudar de si lo que piensa coincide con lo que dice es una de las virtudes de la cinta, que analiza la oscura maquinaria que se acciona nada más desatarse un escándalo público de estas magnitudes.

Contando con secundarios habituales del cine cómico como Ed HelmsJim Gaffigan en papeles que alternan con acierto la comedia y el drama, la película podría haber ido un poco más allá con la dosis humor negro. Sirva de ejemplo el cónclave de abogados y consejeros que se reúne en la casa del senador para ayudarle a solventar el problema. Porque, paradójicamente, cuanto más exagerada y aparatosa resulta la trastienda de su vida política, es ahí cuando el personaje de Ted Kennedy se nos presenta más humano.


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EL ESCÁNDALO TED KENNEDY

Dirección: John Curran.

Intérpretes: Jason Clarke, Kate Mara, Bruce Dern, Ed Helms.

Género: drama. Estados Unidos, 2017.

Duración: 107 minutos.

 


 

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