No obstante las buenas influencias

Tomás Cuadrado Pescador


Cuando los ángeles duermen cuenta el infernal viaje de regreso a casa en el que se ve envuelto un padre de familia cuando el azar (esos «ángeles» del título que se echan a dormir y dejan desamparados a los humanos) se vuelve fatalmente en su contra.

Planteado como una mezcla de suspense, terror psicológico y thriller, el segundo largometraje de Gonzalo Bendala parte de una premisa cuyo desarrollo, en principio, puede resultar interesante explorar: ¿qué sucede cuando un buen hombre (más bien un pobre hombre) sojuzgado por su esposa, sus compañeros de trabajo y con el peso del mundo sobre sus hombros se ve envuelto en un atropello del que quizá ha sido él causante, o quizá no? ¿Puede una infortunada serie de circunstancias adversas convertir una vida anodina en pesadilla, y forzar que un alma blanca dé paso a su lado diabólico, o esa transformación no es posible? Cuando un ser humano incapaz de matar una mosca se ve empujado contra su voluntad hasta ese último límite en que tiene que elegir si aceptar la propia responsabilidad y condenarse, o eludirla y salir impune, ¿cómo se resuelve el dilema?

Con unos mimbres que recuerdan a narraciones tan dispares como Muerte de un ciclista, Breaking Bad y el suspense de Hitchcock se ha tejido, sin embargo, una embarullada historia en la que la narración se estira demasiado, se enreda innecesariamente y se resuelve de forma insatisfactoria.

Si la intención del realizador era sobrecoger al espectador y no soltarlo durante casi una hora y media hay que reconocerle el mérito de haberlo conseguido, gracias sobre todo a las excelentes interpretaciones de Julián Villagrán, Marian Álvarez, Ester Expósito y Sira Alonso de Alarcón. Pero si lo que pretendía era contar una buena historia o suscitar una reflexión sobre la naturaleza humana y el fatum habría sido necesario algo más. Por ejemplo, que los diálogos se hubieran pulido un poco (a qué esa insistencia de Germán diciendo continuamente de sí mismo: «¡pero si soy una buena persona!», como si al espectador no le hubiera quedado claro desde el principio). O que al guión se le hubiera dado un buen cepillado y, por qué no, una buena poda: hay líneas argumentales que se abren y no aportan nada a la historia (por ejemplo la relación de Sandra con el vecino); otras, en cambio, muy mal cerradas (el coche destrozado y la explicación del perro); y otras irritantemente reiterativas (esa agonía interminable entre Germán y Silvia). Finalmente, tampoco le habría venido mal a la cinta un severo repaso en la sala de edición o montaje.

Quizá con todo ello se hubiera logrado evitar esa sensación última de producto inacabado, de historia desactivada por exceso de dilatación y retorcimiento, no obstante las buenas influencias.



 

CUANDO LOS ÁNGELES DUERMEN

Dirección: Gonzalo Bendala

Intérpretes: Julián Villagrán, Marian Álvarez, Ester Expósito y Sira Alonso de Alarcón.

Género: thriller, drama. España, 2018.

Duración: 91 minutos.

 


 

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