El mundo abstracto

Cristina Aparicio Miranda


En palabras de David Lynch, «hay películas que dejan espacio para que el espectador sueñe». Son aquellas que pertenecen a un tipo de arte más orientado a transformar a quien lo observa que a quien lo produce (aunque inevitablemente ambos cambios vayan de la mano). En ese plano de lo onírico capaz de abarcar tanto lo diegético como lo extradiegético se sitúa el último largometraje de Greg Zglinski, Animals (Tiere, 2017), que acaba de estrenarse en nuestro país en la plataforma Filmin.

Con una minuciosa puesta en escena de marcado formalismo, sobresale la capacidad del realizador para dejar respirar un relato que por momentos rompe con los parámetros de la lógica que estructuran el continuo espacio-tiempo, y poder contar así las dos realidades distintas en las que Anna y Nick, la pareja protagonista, están conviviendo. Al igual que en los malos sueños, donde un cambio de iluminación brusca o la aparición de algún elemento desconcertante o recurrente delatan que se está dormido,  Animals se encuentra plagada de momentos similares. Como en un bucle de sucesos, anticipaciones, premoniciones e incluso repeticiones rocambolescas, la estructura narrativa responde a la desvinculación relacional de dos personas incapaces de sintonizar, sumidas en mundos compuestos por retazos de miedos y deseos inconexos que dan paso a una paranoia con toques surrealistas que convierte sus vidas en un thriller psicológico.

Mientras los personajes abordan sus obsesiones, sus incertidumbres y sus terrores, el espectador va componiendo el retrato de una pareja que, inserta en una pesadilla, no alcanza a descubrir que todos esos miedos nocturnos parecen venir del mismo lugar: del temor a ser anulado o aniquilado por el otro. Al tiempo que los animales del entorno se erigen como símbolos premonitorios que alertan del mundo sin sentido e incierto en el que viven, ellos siguen empeñados en mantenerse en un lugar apacible, en mitad del campo y alejados del mundanal ruido.

Zglinski rescata el guion de Jörg Kalt (fallecido antes de haber podido dirigir el proyecto) para reescribir esta historia que, como él mismo reconoce, se inspira en la litografía de M.C. Escher titulada Relatividad, donde se representan arquitecturas imposibles a las que distintos puntos de vista e ilusiones ópticas permiten el acceso proporcionando nuevos significados  a pesar de la falta de lógica espacial. Una operación similar a la realizada por Escher se representa en los primeros minutos de Animals cuando un plano fijo recoge el momento en que una mujer cae por una ventana. Lentamente, la cámara se desplaza por el edificio hasta al suelo y, en vez de registrar el horror que se presupone, en la acera no hay nada. A medida que avanza la narración se van disipando algunos de los interrogantes que han ido surgiendo para el espectador o para sus personajes, pero no será quizá lo más importante del resultado final: al igual que en la obra del artista holandés, la explicación lógica no será el enigma a resolver, sino un elemento que dejar a un lado para, de nuevo en palabras de David Lynch, «estar dispuesto a dejarse llevar por el mundo abstracto».


Puedes ver la película ANIMALS en FILMIN



 

ANIMALS

Dirección: Greg Zglinski

Guion: Jörg Kalt, Greg Zglinski

Intérpretes: Philipp Hochmair,  Birgit Minichmayr,  Mehdi Nebbou,  Michael Ostrowski,  Mona Petri

Género: thriller, drama. Polonia, 2017

Duración: 95 minutos

 


 

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