La señora que acogía fantasmas

Santiago Alonso


La de Sarah Winchester (1839-1922) es una de esas historias tan particulares que despierta al instante el olfato de cualquier narrador, porque el abanico de posibilidades que abre —reflexión moral, retrato psicológico de una mujer, cuento tenebroso— se antoja verdaderamente estimulante. La viuda del segundo propietario de la compañía que creó la carabina más famosa del siglo XIX consultó un día a un médium y este le dijo que debía irse a vivir a California y hacerse allí su nueva casa, una gran mansión donde acoger, atención, a los espíritus de todas las víctimas del arma fabricada por la empresa familiar. Hay más: esta misión, costeada con el patrimonio de la mujer, arrojó cifras tales como 38 años de construcción ininterrumpida, 160 habitaciones, 40 dormitorios, 13 cuartos de baño (¡uno con una ventana como único acceso!) o 10.000 vidrieras.

Hace dos años Bertrand Bonello firmó un interesantísimo corto experimental en el que fantaseaba con la existencia de una ópera-ballet que tenía por protagonista a esta benefactora de almas. Y ahora son los australianos Peter y Michael Spierig (Daybreakers, Destination) quienes retoman la historia con la intención de reformular el imaginario gótico de casas encantadas. Mientras el realizador francés prefería ahondar en la psicología atormentada de la viuda, los hermanos se conforman con repetir la fórmula del visitante que llega a un caserón y se enfrenta a las sorpresas que le tiene preparado el más allá. Esta opción seguiría siendo estupenda si no fuera porque los directores agotan todos sus cartuchos demasiado pronto —el tratamiento de la arquitectura esquizofrénica en pantalla se hace repetitivo a las primeras de cambio— y se percibe, según avanzan las secuencias, que sólo les importa llevar a la pantalla una sucesión de sustos cuya mecánica no es nada original. El par de conflictos fantasmales, uno de venganzas y otro sentimental, tampoco llega a interesar apenas. Si el camino hacia el infierno está lleno de buenos propósitos, Winchester: la casa que construyeron los espíritus confirma una vez más que el del peor cine de terror se ha construido a menudo partiendo de excelentes premisas. Y que, en tales casos, hasta la presencia de intérpretes como Helen Mirren poco puede solucionar.



 

WINCHESTER: LA CASA QUE CONSTRUYERON LOS ESPÍRITUS

Dirección: The Spierig Brothers

Intérpretes: Helen Mirren, Jason Clarke, Sarah Snook

Género: terror. Australia, Estados Unidos, 2018

Duración: 99 minutos

 


 

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