Not loving Escobar

Daniel Pérez Pamies


Amaba a Pablo. Odiaba a Escobar“. Esta confesión de la reportera colombiana Virginia Vallejo a propósito de su amante, el “inventor del narcotráfico” y fundador del cartel de Medellín, dio título a la novela autobiográfica que ella misma publicó en 2007: Amando a Pablo, odiando a Escobar. Es la dicotomía que sintetiza el sentido de la última película de Fernando León de Aranoa, que trata de abordar la compleja figura del fundador del cartel de Medellín a partir del trabajo sobre esa escisión entre lo humano y lo monstruoso.

Con la exitosa serie de Narcos todavía en emisión, y el recuerdo presente de su antecesora colombiana El patrón del mal (2009 – 2012) y del Escobar de Benicio del Toro (Escobar: Paraíso perdido, 2014), quizás habría que preguntarse antes de nada qué aporta a este panorama Loving Pablo, más allá del cuestionable hecho de seguir alimentando el mito de una de las figuras más oscuras de la historia reciente.

La respuesta se encuentra, quizás, en la novela de Virginia Vallejo y en la adopción de un punto de vista en primera persona. Aranoa asume esta forma narrativa en su película, convirtiendo al personaje interpretado por Penélope Cruz en una suerte de Sherezade de telenovela, una narradora omnisciente que da cuenta de la obra y milagros del narcotraficante colombiano desde el primer encuentro entre ambos. Desgraciadamente, la estrategia discursiva termina por hacer aguas cuando la voz en off se limita a ser un comentario redundante sobre las imágenes, o cuando se la condena a desaparecer a medida que el relato avanza, conforme el Escobar de Javier Bardem va ganando peso (en el sentido literal y figurado), y la propia Vallejo acaba por convertirse en secundaria de la que debería ser su propia historia.

En dos extensas horas, Loving Pablo comprime el relato de auge y caída del patrón del mal. Muestra un catálogo de anécdotas y situaciones imposibles que habría funcionado mejor dentro de la lógica de las series televisivas, donde la trama se impone a unas imágenes de usar y tirar. Uno podría llegar a intuir en Loving Pablo los excesos del cine de Martin Scorsese y Brian de Palma (por ejemplo, el recuerdo a la famosa secuencia de la motosierra de Scarface) en la película de Aranoa, pero son referencias que se antojan lejanas en una película que es anónima pese a ir firmada. No hay ningún estilo, ninguna marca de autor ni nada parecido en un largometraje sin identidad que prefiere hablar inglés con acento colombiano.



 

LOVING PABLO

Dirección: Fernando León de Aranoa

Intérpretes: Javier Bardem, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard

Género: biografía, drama criminal. España, Bulgaría 2017

Duración: 121 minutos

 


 

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