Reiniciar partida

Jaime Lorite


Estrenada en las navidades de 1995 con un éxito que, lejos de ser puntual, crecería con el paso de los años, Jumanji puede verse hoy como el canto de cisne de una cierta manera de entender el cine familiar. Su director, Joe Johnston, había trabajado mano a mano en Lucasfilm con los padres fundadores del entretenimiento moderno, George Lucas y Steven Spielberg. Tras salir por la puerta de atrás de Disney a consecuencia del fracaso de la incomprendida Rocketeer (1991), travesía por el desierto que continuaría con la tortuosa producción de El guardián de las palabras (cod. Pixote Hunt, 1994), Johnston encontró en Jumanji la oportunidad para dar, al fin, rienda suelta a todo lo aprendido de sus maestros: un envolvente concepto de la aventura y un contagioso sentido de la maravilla, con elementos fantásticos lanzados en todo su salvaje, incontrolable y temible esplendor cual estampida (muy literal) de elefantes furiosos. La película no solo pertenecía a una vieja raza de títulos juveniles que, como muchos clásicos de los ochenta, daban también bastante miedo, sino que Johnston dejó además bajo mínimos los característicos edulcorantes del género, hasta hacer que la adaptación del relato infantil de Chris Van Allsburg pudiese funcionar, incluso, como una iniciación al terror en toda regla para los más pequeños.

La nostalgia por el primer Jumanji no es, desde luego, el mejor lugar desde el que asomarse a Jumanji: Bienvenidos a la jungla, reboot sin demasiadas conexiones (ni coherencia alguna) con el universo de la anterior película más allá de un descafeinado homenaje al protagonista de aquella, el fallecido Robin Williams. Para hacernos una idea, la ejecución, el estilo, el tono y las intenciones recuerdan antes a Pixels (Chris Columbus, 2015) que al trabajo original, sin que esto tenga por qué ser necesariamente algo malo. Desde el comienzo de la producción y la publicación de las primeras imágenes, parecía obvio que sus responsables, en lugar de intentar lograr la quimera de contentar a todos, apostarían por prescindir de los espectadores antiguos para centrarse en una generación nueva. Sin embargo, llama la atención que la película al final no se haya tratado precisamente de una actualización: el juego de mesa de propiedades sobrenaturales es ahora un videojuego, pero no una avanzada realidad virtual, sino un cartucho de los años noventa. A esa retrofilia se suma un curioso cambio de coordenadas en cuanto a memoria cinematográfica: mientras que la película de Joe Johnston podría considerarse un anexo bastardo al legado de Lucasfilm y Amblin, el trabajo que firma ahora Jake Kasdan apela de manera explícita a John Hughes y El club de los cinco (1985), con un argumento que se desarrolla durante la hora de castigo de unos alumnos de instituto. Ni siquiera la canción principal –Welcome to the jungle, de Guns N’ Roses– data de una fecha posterior a la realización de la primera entrega, aunque la acción se sitúe en 2017.

Constantes peligros y amenazas siguen acechando a los personajes de la nueva Jumanji, pero esta vez no en su ciudad, sino en la selva a la que el juego les transporta. El terror, no obstante, deja paso a la comedia y el esfuerzo de su inspirado reparto, capitaneado por un Dwayne Johnson que vuelve a demostrarse como el mejor heredero de Schwarzenegger, eclipsa con mucho los preocupantemente discretos desafíos, escenarios y criaturas del nuevo universo. Quizás la decisión de contratar a Kasdan, director de trabajos como Bad Teacher (2011) o Sex Tape: Algo pasa en la nube (2014), se tomó justo con ese propósito, pero resulta bastante desalentador ver una película de aventuras con semejante potencial y que no tenga, de hecho, una sola secuencia que pueda recordarse por espectacular o por mínimamente inventiva. La dinámica de los avatares, con los jugadores cambiando cuerpos y habilidades al entrar en la partida, se convierte en la única novedad importante, si bien la firme voluntad de no acometer riesgo alguno acaba prevaleciendo y reduciendo sus posibilidades a un trillado mensaje sobre la búsqueda adolescente de la identidad. A pesar de la desgana, la falta de emoción –¿qué pensará de ello Kasdan padre, guionista de El imperio contraataca (1980) y En busca del arca perdida (1981)?–, el rancio conservadurismo y la catastrófica escritura de los personajes femeninos, Jumanji: Bienvenidos a la jungla no llega a ser una película horrorosa ni un desastre. El humor funciona, los actores visiblemente se divierten, nosotros nos divertimos con ellos y el concepto es suficiente bueno por sí mismo como para que alguien llegue a aburrirse. Sí es, en cambio, algo que pocos niños dirían del primer Jumanji: muy fácil de olvidar.



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JUMANJI: BIENVENIDOS A LA JUNGLA

Dirección: Jake Kasdan.

Guión: Jeff Pinkner, Scott Rosenberg, Erik Sommers y Chris McTenna.

Intérpretes: Dwayne Johnson, Karen Gillan, Kevin Hart, Jack Black, Madison Iseman, Nick Jonas, Rhys Darby, Alex Wolf, Marc Evan Jackson.

Género: aventuras. Estados Unidos, 2017.

Duración: 119 minutos.

 


 

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