Los fósiles que seremos

Anaís Berdié


Cinco amigos  se sumergen en la búsqueda de un animal legendario, el tigre dientes de sable, en la naturaleza agreste de la provincia argentina de Entre Ríos. En los barrancos que rodean un arroyo, este grupo de humildes lugareños excavan, con poco más que un machete y una cuerda, las paredes que podrían albergar unos fósiles de valor incalculable. Así, la aventura utópica de estos hombres, de los que intuimos una existencia errante, se convierte por unos días en el propósito de sus vidas.

A medio camino entre la ficción y la realidad, este trabajo del argentino Maximiliano Schonfeld, joven director especializado en retratar su lugar de origen y a sus gentes, tiene como principal virtud la capacidad inmersiva, tanto en el paisaje como en la intimidad del grupo. La cámara forma parte de la expedición y se demora en los detalles del trabajo de estos paleontólogos aficionados tanto como en sus momentos de descanso y camaradería. Sumergida en el agua del arroyo con ellos, entre las altas hierbas o suspendida de una ladera de la que constantemente se desprenden fragmentos de tierra, coloca al espectador en medio de tan estrambótica misión y lo deja prácticamente abandonado a su suerte.

Conversaciones y actividades un tanto reiterativas van dando forma a una narrativa que tal vez sea el punto más débil de la cinta. Tampoco llega a contar mucho sobre los individuos que forman el grupo, de los que todo ha de extraerse a partir de su cotidianeidad. El ideólogo de la misión, el visionario Chochirila, que alecciona al resto sobre la manera de dar con los preciados fósiles y les arenga en momentos de flaqueza, es desde el principio el personaje mejor dibujado. Pero el intento progresivo de hacer coral la historia resta fuerza al relato personal sin conseguir a cambio un brillante retrato del grupo.

La caótica aventura que recoge La siesta del trigre, abocada desde el principio al fracaso a ojos del espectador, se convierte al fin en una reflexión sobre el sentido de la existencia y el temor a transitar una vida destinada al olvido. Su evocador tramo final, donde la puesta en escena, hasta ese momento muy naturalista, adquiere tintes más metafóricos, puede entenderse como una identificación del protagonista con el objeto de su búsqueda quimérica. La ilusión de que alguien se interesará por el destino de un animal perdido. La idea del fósil que nos salve del olvido.



Puedes ver LA SIESTA DEL TIGRE en la web del FESTIVAL MÁRGENES


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LA SIESTA DEL TIGRE

Dirección: Maximiliano Schonfeld

Reparto: José María Espíndola, Benigno Lell, Raúl Goettig, Mauricio Espíndola, Julio Folmer

Género: Documental. Argentina, 2016.

Duración: 66 minutos.

 


 

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