Removiendo la tierra

Jesús Cuéllar


La higuera de los bastardos de Ana Murugarren produce cierto desconcierto: aunque se inicia con una escena muy dramática, la de un piquete de ejecución falangista que en 1937 recorre los caseríos de Getxo en busca de republicanos a los que asesinar, no tarda en revelar el esperpento que a veces late bajo la tragedia. Murugarren, montadora y directora de películas como Tres mentiras o la miniserie El precio de la libertad, sobre la vida de Mario Onaindia, ha señalado que al leer La higuera (2006), la novela de Ramiro Pinilla que da pie a la película, la asaltaron dos imágenes: «El Simón del desierto de Buñuel… y el tío loco subido al árbol en el Amarcord de Fellini».

Rogelio Cerón (Karra Elejalde), personaje central de la historia, encarna la contradicción de la película. Cerón es un falangista convencido, muy dado a soltar soflamas patrióticas, que queda marcado por la mirada del hijo de una de sus víctimas y el temor a que vengue la muerte de su padre. Esa obsesión lo llevará a apartarse de sus compañeros de correrías homicidas y a convertirse en un eremita que, adorado por masas de peregrinos, cuidará la higuera plantada por el hijo del ejecutado.

Murugarren ha hecho una apuesta arriesgada al trasladar a la pantalla el texto de Pinilla porque, aun tomando en su guion muchas situaciones e incluso frases literales de la novela, ha encontrado en el carácter reflexivo y grave del relato una veta que podríamos calificar de carnavalesca. El problema es que ese tono chusco empapa algunas escenas trágicas y que los personajes bordean estereotipos ya vistos en el cine español sobre la guerra civil (el despiadado falangista de bigotito, los niños de mirada torva o pasmada, la criada respondona devenida en señora).

Sin embargo, en medio de cierta amalgama de estilos y enfoques, en La higuera de los bastardos destaca el personaje de Ermo, un untuoso e interesado delator (interpretado magistralmente por Carlos Areces). Más allá del supuesto sentimiento de culpa que paraliza a Cerón, del empeño que muestran sus compinches en silenciarlo y de la simbólica higuera que, junto al eremita, preside la evolución de la sociedad de Getxo a lo largo de unos treinta años, es la presencia de alguien como Ermo lo que más nos ayuda a reflexionar sobre el hecho de que aún haya tantos cadáveres sin identificar en las cunetas y campos de España.



 

LA HIGUERA DE LOS BASTARDOS

Dirección: Ana Murugarren

Intérpretes: Karra Elejalde, Carlos Areces, Pepa Aniorte, Mikel Losada.

Género: drama, comedia dramática. España, 2017

Duración: 103 minutos

 


 

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