Anormalidad animal


Resulta curioso que una película tan singular como la española Pieles (2017) haya coincidido en el tiempo de su estreno con otro raro título que, desde la lejana Rusia, propone un argumento que podría haberse integrado sin problemas en el debut de Eduardo Casanova y que, por si fuera poco, contiene un giro final muy parecido al de una de sus subtramas. El título en cuestión es Zoology y nos llega gracias a Atlántida Film Fest, que este año incluye en su amplia selección, bajo el paraguas Foco Rusia, un grupo de películas en torno a los claroscuros del país dirigido por Vladímir Putin, con motivo del centenario de la Revolución. Denuncia inequívoca y rotunda contra una sociedad representada como reaccionaria, con un sistema de valores al borde de lo medieval, Zoology cuenta la historia de una mujer de mediana edad torturada por la presencia de una larga cola ratonil al final de su espalda, en lo que se entiende como un intento por hablar de la difícil situación de quienes rompen con la norma en un escenario vigilado día y noche por la omnipresente Iglesia ortodoxa. Que los títulos de crédito se abran con el escudo del Ministerio de Cultura ruso no debe, por tanto, llevar a conclusiones precipitadas: no se trata de una película complaciente, al igual que no lo fue Leviatán (Andréi Zvyagintsev, 2014), criticadísima por la administración pero también subvencionada por ella y exhibida sin inconveniente ninguno (más allá de que la ley obligara a cortar las palabrotas).

La premisa, que hace pensar en el Cronenberg de Vinieron de dentro de… (1975) y Rabia (1977), o en Yorgos Lanthimos, se antoja un tanto estrafalaria –además de problemática– si se elige la interpretación fácil de que está retratando a los LGTBIQ, por mucho sentido que esto parezca tener desde fuera, a tenor de las noticias que llegan (verbigracia, la famosa prohibición de la llamada “propaganda homosexual” en 2013). Podría creerse que quizá su director Ivan I. Tverdovskiy está dando semejante rodeo creativo para evitarse problemas, pero el propio desarrollo de los acontecimientos (y especialmente su clímax) lo desdice: no es muy aceptable considerar que Zoology habla de opciones sexuales o de género, puesto que lo que sufre su protagonista es una condición, aunque sí se acabe presentando un tema de filias mediante un personaje secundario. Parece más perceptible su relación con el anterior trabajo de Tverdovskiy, la inédita en España Klass korrektsi (2014), donde se seguía a una joven con diversidad funcional en un entorno escolar hostil: los intereses del autor parecen apuntar más hacia la crónica del rechazo a la diferencia y de la búsqueda de afecto en un entorno sancionador.

Por supuesto, la universalidad del tema no alivia en absoluto la crítica a Rusia o a sus barbudos patriarcas. La religión y las ridículas convicciones esotéricas juegan un papel primordial en el universo de la película, donde no en vano alguien del lado de la ciencia, un doctor, será quien a priori muestre compasión hacia la maltrecha mujer rabuda. Por parte de ella, las cebras, las llamas o los monos del zoo serán los únicos seres vivos entre los que se mueva con normalidad y tranquilidad. La realización austera de Tverdovskiy –que no es óbice para que, en un momento concreto, el cineasta plante un descabellado guiño a Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984)– mantiene esa estrategia a la europea de perseguir a su protagonista con planos ajustados, cámara en mano, incrementando la sensación de inquietud que se desprende de un ecosistema opresivo, donde el cotorreo hace las veces de KGB, los chamanes hacen su agosto a costa del miedo y algo terrible parece, constantemente, a punto de desatarse. Puede que, al final, el impacto de las imágenes sea mayor que el interés de lo que se está contando o de sus conclusiones, pero indudablemente algo se ha hecho bien cuando un espectador llega a sensibilizarse ante el apéndice jurásico de una señora y su integridad física.


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ZOOLOGY (Zoologiya)

Dirección y guion: Ivan I. Tverdovskiy.

Intérpretes: Natalya Pavlenkova, Dmitriy Groshev, Masha Tokareva, Aleksandr Gorchilin, Olga Ergina, Aleksandr Nekhoroshikh.

Género: drama fantástico. Rusia, 2016.

Duración: 87 minutos.

 


 

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