Tierra sin ley


Vivimos en una sociedad que ha aceptado la existencia de la pornografía en Internet, pero no tolera el trabajo sexual. Una sociedad que engulle vídeos explícitos pirateados, sin garantías ni preocupaciones por sus participantes, mientras se enorgullece de ello. “La misma gente que me llama puta se pajea con mis vídeos”, decía la actriz porno Amarna Miller en el vídeo promocional del Salón Erótico de Barcelona. Sí, vivimos en una sociedad hipócrita, que no se da cuenta de que la industria del porno, en realidad, casi ha desaparecido. Se estima que, después de la debacle del mercado de los DVD entre 2006 y 2008, el 70% del negocio se desvaneció. Sin embargo, se mueven más de 100.000 millones de películas porno en los tubes en la actualidad. Entonces, ¿quién se está beneficiando de este tráfico? ¿Qué se esconde tras la nueva y opaca industria del cine adulto, en la que se ha vivido un drástico empeoramiento de las condiciones de trabajo?

Encontrar respuesta a estas preguntas, o al menos mejorar el debate entorno a ellas, es el objetivo de ‘Pornocracy’, un perturbador documental sobre las cloacas del mundo del porno. Quien lo firma no es una extraña en el sector: se trata de Ovidie, pornógrafa feminista, periodista y ex-actriz porno francesa, que construye su discurso a favor del cine adulto ético y en contra de los abusos de un sistema ultraliberal y capitalista. El film, que se presentó en el festival SXSW y participa ahora en la sección ‘Política y controversia’ del Atlántida Film Fest, se presenta como un documental participativo -aprovechando la relevancia de su creadora- mientras hace guiños al thriller cinematográfico de corrupciones políticas. No en vano estamos ante una historia de sexo, poder, control, paraísos fiscales y mafias, que incluyen una serie de revelaciones inquietantes. De aquellos secretos a voces a los que nadie parece prestar atención.

Con todo, la degeneración de la industria ha traído otra consecuencia terrible: las prácticas sexuales representadas en pantalla se centran más y más en el porno duro, presionando a unas actrices que cobran diez veces menos que hace una década para hacer cosas mucho más radicales, y cuyos nombres o condiciones de trabajo no alcanzamos a conocer. Y es que, como se pregunta la propia Ovidie durante el documental, ¿cómo es posible empatizar con unas mujeres que no existen?


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Pornocracy

 

PORNOCRACY

Dirección: Ovidie.

Género: Documental. Francia, 2016.

Duración: 77 minutos.

 

 


 

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