Boda en Amán


Una boda, el evento perfecto en el cual reunir, sacar a la luz, avivar y a menudo explotar los conflictos familiares que el día a día ha ido ocultando o dejando pasar por conveniencia o comodidad. El cine ha contado ya muchos enlaces hasta crear casi una especie de subgénero. Como en la vida – adopte trazas de comedia, drama o melodrama -, el esquema se repite casi prácticamente cinta tras cinta: dos se casan y al menos para una de las mitades de la pareja partícipe y su entorno los preparativos a la subida al altar no marchan todo lo bien que se pensaba. La cultural y la geográfica suelen ser buenas variaciones al argumento, como en el caso de El verano de May, segundo largometraje de Cherien Dabis, cuya marca más notoria de identidad la imprimen unas circunstancias fuera de lo común, ya que es una producción independiente estadounidense que habla sobre Jordania y está rodada íntegramente en la misma Jordania.

Al igual que hacía en Amerrika, su debut en 2009, Dabis emplea sustratos autobiográficos a la hora de elaborar argumento y contexto, expuestos y subrayados desde el principio. Se relata la boda de una joven neoyorquina con orígenes jordanos, a quien interpreta también la directora, que será eternamente árabe en Norteamérica y norteamericana en Jordania. El viaje semanas antes a Amán a fin de organizar la ceremonia se presenta como una premisa insólita para muchas y variadas exploraciones sobre la zona, sus gentes y unas realidades que cualquier espectador puede colegir a priori. Pero ante las posibilidades a explorar, la película se limita a enunciar y poco más, ya desde un desaprovechado marco narrativo que se organiza mediante serie de proverbios que enmarcan los actos de esta tragicomedia de muy baja intensidad.

Los conflictivos matrimonios multiétnicos, lo moderno frente a lo tradicional, la penetración americana en el país, Palestina y demás cuestiones aparecen, bien a pinceladas o reiteradas sin mayores vueltas – la protagonista hace hasta tres veces footing por las calles ante los ojos masculinos de los ciudadanos-, bien bajo un planteamiento demasiado epidérmico – un intercambio de frases, por ejemplo, sobre el horror que tiene lugar a la otra orilla del Mar Muerto-. A El verano de May la define, pues, una escasez de casi todo y cuenta tan solo con dos fuerzas que animan sus imágenes. Son la madre y el padre de la novia, una Hiam Abbass (Los limoneros, Paradise Now) con el papel más complejo de la función y un Bill Pullman que hace adecuadamente, como siempre, de Bill Pullman.



EL VERANO DE MAY

Dirección: Cherien Dabis.

Intérpretes: Cherien Dabis, Hiam Abbass, Bill Pullman, Nadine Malouf.

Género: drama, comedia. EE UU, 2013.

Duración: 99 minutos.

 

 


 

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