La voz de los muertos


El día de Navidad de 2013, Italia despertó conmocionada por la muerte repentina de Tommaso Cestrone, voluntario de protección civil que, durante casi dos años, había llamado la atención de la opinión pública por su dedicación completamente altruista al mantenimiento del palacio de Carditello, abandonado por el gobierno y en subasta. Tras la cena de Nochebuena con su familia, Cestrone, de tan solo 48 años, había vuelto a dormir al palacio y, al amanecer, sufriría un infarto que acabaría fulminantemente con su vida. La historia del voluntario es el punto de partida del que el director Pietro Marcello se ha servido para construir Bella y perdida, que, como su largometraje anterior –La bocca del lupo (2009), inédito en España–, cabalga entre narración ficcional y extractos documentales.

Un misterioso prólogo, donde los empleados de un extraño aparato burocrático con máscaras de Polichinela gestionan otorgar la voz del relato a un búfalo, nos adelanta las ganas de jugar con las que Marcello ha enfrentado el proyecto. “Interlocutor de los muertos con los vivos”, como se le define en un momento de la película, uno de estos enmascarados será quien lleve el peso humano de la historia para cumplir con una misión designada por el difunto Cestrone (rescatar a su búfalo, habitante de su rebaño en Carditello), dentro de un plan del director por transmitir el ejemplo de vida del homenajeado en forma de fábula.

La voz en off del búfalo, teñida de amargura ante la sospecha de una condena a muerte, da a la película una perspectiva desde la capa más profunda de la explotación de recursos: una decisión formal que, fácilmente, podría confundirse con el propósito de un discurso animalista, pero desde la que, en realidad, se apunta a las fauces del sistema de mercado que prima el beneficio económico sobre la preservación de la belleza. O que, como se enuncia más elocuentemente en una secuencia, “ve en el mar solo agua, en el volcán solo componentes químicos y en el hombre solo entrañas”. Con insertos de manifestaciones contra la Camorra, relatando también el episodio de las amenazas que los mafiosos –al parecer, con intereses particulares en el lugar– enviaron a Cestrone (como el aniquilamiento de cuatro de sus cabras en Carditello), Bella y perdida reivindica la poesía, el amor y el bucolismo como expresiones antisistema, a las que abandonarse frente a la lógica de la producción. Un experimento narrativo al que se le pueden reprochar no pocas irregularidades –la organicidad del conjunto no está del todo lograda, y sus elementos potencialmente más excéntricos se quedan en el esbozo–, pero que, desde luego, encarna una grata sorpresa dentro de una cartelera veraniega que, también, suele ser antes zona para industriales burócratas que para cineastas curiosos. 


Bella e Perduta_04


CARTEL_BELLA_Y_PERDIDA

 

BELLA Y PERDIDA

Director: Pietro Marcello

Guion: Pietro Marcello y Maurizio Braucci 

Intérpretes: Elio Germano, Sergio Vitolo, Tomasso Cestrone, Gesuino Pittalis 

Género: drama fantástico. Italia, 2015

Duración: 86 minutos 

 


 

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