Acción sin emoción


Esta película pone fin a la segunda trilogía basada en los cómics de superhéroes X-Men, que comenzó con X-Men: primera generación (2011) y continuó con X-Men: días del futuro pasado (2014). Esta última entrega adapta, muy libremente, el arco de la Era de Apocalipsis de los cómics de Marvel y cierra las historias de los jóvenes mutantes, sirviendo además como presentación del relevo de personajes que protagonizarán los futuros proyectos de la franquicia.

La acción se desarrolla en 1983, diez años después de lo sucedido en la Casa Blanca en la parte del pasado de X-Men: días del futuro pasado. Dado que ha transcurrido este lapso de tiempo, el director, Bryan Singer, se ve obligado a dedicar la primera parte de la historia a mostrar a cada uno de los personajes en su situación actual y a presentar a las nuevas incorporaciones, incluido el villano. Así va saltando de Estados Unidos, a Berlín, a Polonia y a El Cairo mostrando fragmentadamente un puñado de secuencias que revelan pequeñas pinceladas de las circunstancias en las que se encuentran cada uno de los personajes. La elección de esta estructura es lógica y el ritmo es bueno; sin embargo, hay demasiados personajes y la composición de los bandos se alarga prácticamente hasta los 90 minutos. El guión, a cargo de Simon Kinberg, pretende enlazar tantos hilos de trama que no deja espacio para que se desarrollen correctamente, quedando, por tanto, bastante endebles y absolutamente vacíos de resonancias emocionales.

Este exceso de personajes y tramas también resta protagonismo a la figura del villano, Apocalipsis, interpretado por un Oscar Isaac forzado a defender un personaje de una maldad tan poco matizada que resulta infantil. La explicación de su razón de ser y de la lógica de sus actos, respecto a su filosofía de supervivencia del más fuerte, resulta insuficiente para establecer ninguna empatía hacia él. Esto, unido a la carencia del magnetismo que se presupone a este personaje, hace que Apocalipsis no alcance la escala de peligro que debería evocar. En relación con los personajes, Isaac no es el único infrautilizado, el exceso de concentración del guión confina a la nueva generación de mutantes a unos márgenes excesivamente secundarios. Los personajes de Scott Summer, Jean Grey  y Rondador Nocturno, encarnados por Tye Sheridan, Sophie TurnerKodi Smit-McPhee respectivamente, están involucrados tangencialmente en el desarrollo de la trama pero no se les permite evolucionar en ningún sentido. Esta excesiva pluralidad protagónica también provoca que otros tantos personajes interesantes desaparezcan en la oscuridad narrativa, como es el caso de Mariposa Mental, Ángel  y Tormenta , interpretados por Olivia Munn, Ben Hardy y Alexandra Shipp.

Ciertamente se trata de un problema de guión más que de ejecución. En este sentido, la nueva obra de Singer cuenta con secuencias fascinantes, como la escena a cámara lenta de Quicksilver, Evan Peters, al ritmo del Sweet Dreams (Are Made Of This) de Eurythmics, perfecta representante de 1983. También destaca la deslumbrante escena del bosque en la que se establece un antes y un después en la trayectoria del personaje de Magneto, interpretado por Michael Fassbender. Y, por supuesto, la pelea entre Charles Xavier, James McAvoy, y Apocalipsis que tiene lugar dentro de la mente de este último, lo que permite eludir las normas básicas de verosimilitud en cuanto a tiempo, espacio y proporciones, dando como resultado lo más original y creativo de esta nueva entrega. Por lo demás, tanto la violenta escena de Lobezno, con un derramamiento de sangre sin precedentes, como la batalla final resultan un tanto decepcionantes, ya que siguen un diseño tan impostado que resulta un lastre para mantener la tensión emocional del clímax final. Sin embargo, entre todas estas secuencias, el momento en el despacho de Moira Mactaggert, Rose Byrne, con un Charles Xavier completamente abrumado por su reencuentro con la agente de la CIA, es la mejor escena precisamente porque traslada el protagonismo de los trucajes de imagen hacia el interior de los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos. La humanidad que respira esta pequeña historia hace vislumbrar un sello de autor bajo los fiables efectos especiales.


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XMen Apocalipsis_Poster Final

 

X-MEN: APOCALIPSIS

Dirección: Bryan Singer

Intérpretes: Michael Fassbender, James McAvoy, Rose Byrne, Jennifer Lawrence

Género: Acción, aventura, fantasía, ciencia ficción. Estados Unidos, 2016

Duración: 144 minutos

 

 


 

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