“Esperemos que sea el inicio de una época de oro en el cine islandés”


Y de repente, llegó el cine islandés. Tres cintas han salido durante el último año de la isla y recorren festivales y salas internacionales. En nuestro país la primera que llegó al público fue Rams (Grimur Hákonarson) y ahora, mientras aún está pendiente de estreno Sparrow (Rúnar Rúnarsson), la Concha de Oro no muy del gusto de todos en San Sebastián 2015, le llega el turno a Corazón gigante, el cuarto largometraje de Dagur Kári. Con este último trabajo, el realizador y músico (es la mitad del dúo Slowblow) vuelve a situar una historia en su país: después de Noi Albinoi (2003) dirigió Dark Horse (2005) en Dinamarca, y Un buen corazón (2009) en Estados Unidos, coproducción que contaba con reparto internacional (ahí estaban Brian Cox, Paul Dano e Isild Le Besco). Interpretada por Gunnar Jónsson, la figura inmensa de Fúsi se coloca en el centro de Corazón gigante desbordando humanidad física y emocional desde el minuto uno. Charlamos con el director acerca de las claves del personaje y sus peripecias existenciales, que constituyen toda una reflexión sobre la felicidad y las tranquilas, silenciosas rebeldías de quienes no han terminado de ingresar en la sociedad.

 

Dagur, es tu cuarto largometraje y el que quizá ha obtenido más premios y éxito. ¿Por qué ha sido así? ¿Hay alguna diferencia fundamental con los anteriores?

Si no tanto, mi primera película tuvo también un éxito internacional similar. Después hice una en Dinamarca, un poco más experimental en cuanto a estructura narrativa y al tratamiento de la imagen, pues era en blanco y negro. Con Un buen corazón, que rodé en Estados Unidos, realicé una especie de híbrido entre cine americano y cine europeo. Esta cuarta tiene un atractivo universal porque la gente puede identificarse con muchos de los temas que aparecen en ella. ¿Cuántos de nosotros no hemos sentido alguna vez que nos hemos sentido atascados en algún momento, esa sensación de que la vida no tiene nada más que ofrecer? ¿O cuántos no soñamos que por una coincidencia puede llegar un cambio a nuestra vida? También plantea el tema de los tipos de miradas que dirigimos sobre la gente, a menudo de manera superficial y basándonos en prejuicios. La película los muestra y puede hacernos reflexionar. Igual esta serie de factores marcan esa diferencia que comentas respecto a las anteriores.

Se habla bastante acerca del hecho de que tus personajes son siempre personas marginadas. Detecto dos rasgos que comparten los protagonistas de tus dos últimas películas. En primer lugar, son personas que están solas en la vida. Solas o muy mal acompañadas. Y en segundo, la generosidad que los caracteriza.

Sí, es verdad. Es interesante que lo digas. Aunque la marginación sea una pauta que se puede constatar en mis personajes, no es algo que intente hacer aposta. Simplemente busco historias. ¿Por qué atrae tanto la marginalidad? Las personas que se encuentran dentro de un exilio existencial resultan atractivas. Nos identificamos con ellas porque comenten errores y no son perfectas. Eso crea un nexo de unión que conecta con cualquiera y nos hace empatizar con facilidad.

No es nada habitual encontrar la bondad en novelas o películas, que sea el centro y el tema de las mismas. Fúsi es de primeras una persona muy cerrada y arisca, pero se revela al momento como alguien generoso y bueno por naturaleza.

Esa fue definitivamente mi intención. Al principio, cuando conocemos a Fúsi, casi nos horroriza. Nos choca y parece que difícilmente nos llegue a atraer. Según lo conocemos, vemos viendo los matices, nos va pareciendo entrañable y uno hasta casi se enamora de él. La simpleza, lo que al principio parece su debilidad, es al final su fuerza. Y la generosidad aquello que le ayuda a superar los obstáculos.

Háblanos un poco sobre cómo ideaste al personaje. ¿Son rasgos que en Islandia se tienen por propios de alguien solitario y diferente? Me refiero a actividades como los juegos de rol centrados en la Segunda Guerra Mundial, la participación en radios que abren el micrófono a los oyentes para que pidan canciones, escuchar heavy metal, hacer bailes western… ¿son percibidas como algo habitual allí o entran dentro de lo muy particular?

Nada tiene que ver con ser islandés. Para mí lo general resulta muy poco interesante. Lo particular sí. Lo que menos importa es que Fúsi sea islandés. Un personaje así puede existir en Bélgica o en América Latina. He descubierto, llevando la película por todo el mundo, que cae bien a cualquiera, da igual continente o país. En realidad, cuando construía el personaje me inspiró más el aura del actor. Y después, hay que saber escuchar lo que historia te empieza ya a decir, incluso si son cosas que no te interesan a priori. ¿La Segunda Guerra Mundial? ¿La música heavy metal? No entiendo mucho de ninguna de las dos, pero veía que el personaje me llevaba por ahí. Está bien que tenga ese comportamiento un poco infantil y bueno, pero no que parezca unidimensional hasta el punto de perder verosimilitud. De ahí que tenga otros rasgos como que fume porros y escuche metal. Hay que tener cuidado y que no parezca demasiado recto o plano como personaje.

Es interesante el contrapunto del amigo. Casi parece una versión de Fúsi que sí supo encontrar el camino, alguien que ha sabido adaptarse. Eso sí, no hay cortado los lazos con Fúsi.

Pues sí. Imaginamos que son amigos desde niños. El otro ha elegido el camino normal. Tiene familia, casa, etcétera. Ha crecido, pero los dos están igualmente atascados. Al amigo de Fúsi le cuesta pagar las facturas y mantener la vida que ha creado. No se permite tener sueños, ha dejado de vivir. Le queda ese punto de encuentro con Fúsi, los ratos que comparten jugando a la Segunda Guerra Mundial.

Dagur Kári durante el encuentro en Madrid con la Revista Insertos
Dagur Kári durante el encuentro en Madrid con la Revista Insertos

Tengo entendido que pensaste desde el principio trabajar con Gunnar Jonsson. Cuéntanos algo acerca de él.

Fue un poco amor a primera vista. Le vi hace una veintena de años en un programa de televisión muy popular en el que salen los principales cómicos del país. Él no es uno de los protagonistas y aparece de vez en cuando. Pero en sus pequeñas apariciones yo veía algo único  y quería volver a verle como protagonista, llevar el peso de la historia. He esperado muchos años hasta que ha surgido la oportunidad. Sabía que era el actor adecuado.

Hay un conflicto que une, de nuevo, Un buen corazón con Corazón gigante, y es que los protagonistas no saben relacionarse con las mujeres. Parte de la crítica española detectó una tendencia hacia la misoginia en Un buen corazón. En la última película sí hay superación positiva del conflicto hombre-mujer.

Tildar Un buen corazón de misógina, creo que es simplificar. Tenemos un personaje tan vulnerable que tiene que protegerse con capas y capas de actitudes. Parece racista, misógino y desagradable hasta que poco a poco vemos que tiene un buen fondo. Es una especie de autoprotección, no misoginia. Una fachada que se va desmantelando. Las relaciones entre hombres y mujeres siempre son muy difíciles. El hombre siempre dice que tiene miedo, pero a la vez quiere estar con las mujeres. Fíjate, una cosa tan sencilla como que existen baños separados. Si no se fían un grupo del otro, ¿cómo van a poder vivir juntos?

Una idea que usas en Un buen corazón, cuando el personaje de la chica quiere entrar en el baño de mujeres y encuentra la puerta bloqueada.

Sí, a las mujeres no se les permite entrar en el bar.

Para alguien de España, el espacio, tú país, se convierte automáticamente en un personaje más. Y bastante importante. El espectador medio apenas tiene una idea de Islandia fuera de los hechos de una población mínima y el frío que hace. Y en los últimos años, las noticias sobre la crisis y la banca nacional.

Una apuesta deliberada fue no mostrar la Islandia natural, la Islandia que un extranjero se espera.

De hecho aparece nada más la ciudad. Verla en pantalla es una novedad.

Para mí el país y la naturaleza es Fusi. Él es la montaña. Como el hombre montaña que es, la cámara le sigue continuamente. Yo siempre trabajo desde el punto del personaje. Parto de la persona, no del paisaje sociológico. No me interesa la sociedad, pero claro, para hacer el retrato de un personaje, para presentar su arco dramático, es inevitable presentar aspectos sociológicos.

Es obligatorio preguntarte por el buen momento del cine que se está ahora filmando allí.

La industria islandesa es muy joven. La primera película se haría en 1978 o 1979. Como industria se ha establecido en estos últimos años. Hay muchas historias de personas que perdieron sus casas o las casas familiares cuando rodaron sus películas. Ahora es un buen momento y tenemos un centro cinematográfico islandés que apoya nuestro cine. Sin embargo, a no ser que estés haciendo una de bajo, muy bajo presupuesto, es imposible hacer una película sin la colaboración con otros países, los escandinavos, pero también Francia y Alemania. Eso está bien porque también debemos mirar hacia fuera y tener contacto con otro lugares distintos. El año pasado fue quizá el mejor de nuestra historia. Tres películas que han recibido la atención internacional. Esperemos que esto sea el inicio de una época de oro, pero también puede ser coincidencia. Islandia es como una ciudad pequeña de España. Son trescientos cincuenta mil habitantes y es extraordinario que se hayan hecho tres películas que den con éxito la vuelta del mundo.


Fotografías: María Sofía Mur

Agradecimientos s Dagur Kári y Surtsey Films ent.sa


 

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