Un romance ‘casi’ profesional


Todos hemos jugado alguna vez, obligados o de forma voluntaria, al juego de las sillas musicales. Sí, aquel en que dábamos vueltas alrededor de un círculo de sillas mal puestas al son de una música odiosa esperando a que la melodía se detuviese bruscamente y todos tuviéramos que buscar un lugar para descansar nuestras posaderas. Este juego cruel dejaba en cada una de sus rondas una persona fuera, ya que siempre había una silla menos de las necesarias y, en consecuencia, había un participante incapaz de encontrar un lugar donde sentarse. Había sido el más lento y desdichado. Que la comedia francesa Las sillas musicales extraiga su título de este juego popular podría ser una mera coincidencia, y más tras comprobar que las referencias de él en su trama son inexistentes, pero cuando contraponemos su mecánica con las desgracias que la protagonista sufre por tener una vida desestructurada y una suerte deplorable, la metáfora cobra vida.

Así es la vida de Perrine (Isabelle Carré), una odisea llena de anuncios pegados en un poste de la luz ofreciéndose como música ‘casi’ profesional. En este sentido recuerda a otra rubia desorientada, personal y profesionalmente, como es la de Frances Ha (Noah Baumbach, 2012) y su síndrome de Peter Pan. Un día, la vida de Perrine da un vuelco al dejar (accidentalmente) a un hombre en coma. A partir de ese momento, se meterá en su trabajo, su familia, su perro y en definitiva en su vida para asegurarse de que todo esté bien para cuando despierte. Una combinación de misterio y morbo hacen que la desdichada treintañera sin expectativas ni talento se enamore del hombre postrado en la cama. 

Pese a las similitudes que pudieran ofrecer ambos personajes, Las sillas musicales es una película mucho más convencional que la de Baumbach, tanto en forma como en contenido. Así, la directora francesa Marie Belhomme se acerca más a la comedia americana hollywoodiense que a los films de vanguardia, especialmente en su confirmación de la necesidad crónica femenina de un hombre en una vida incompleta para llegar a la felicidad – mensaje que comparten un sinfín de comedias románticas desde Pretty woman (Garry Marshall, 1990) hasta 27 vestidos (Anne Fletcher, 2008). Lo que sí aleja a la ópera prima de Belhomme de la estela norteamericana es el alejamiento de los tópicos estéticos, a través de una pareja protagonista que se escapa de los cánones y que se congratula de estar formada por personas comunes. Incluso la cara de Fabrice (Philippe Rebbot), el bello durmiente, se nos esconde tras las vendas de su herida y ni los espectadores ni Perrine saben cómo es su rostro, cosa que no impide la aparición del amor mediante el descubrimiento de sus gustos y su personalidad. ¿Un canto a “lo importante está en el interior”?

Aparte de ser un puro entretenimiento fruto del romanticismo y la búsqueda de una misma, Las sillas musicales ofrece un interesante abanico de posibilidades para un sujeto social en una determinada situación sentimental. Está la madre solitaria, su hija post-adolescente abierta a nuevas relaciones sexuales, el hombre divorciado cuya vida de soltero es cuanto menos desastrosa y la mujer adulta que roza los cuarenta y que sufre la presión social de ser incapaz de asentarse profesionalmente y formar una familia. Con todo, esta rom com francesa es dulce y sincera, y cuenta con una promesa como Isabelle Carré, que ya sorprendió con su papel de sorda, muda y ciega en la emotiva La historia de Marie Heurtin (Jean-Pierre Améris, 2014) y que ahora muestra un fantástico cambio de registro mostrando su faceta más cómica. Desde luego hay que tener estilo para tocar el violín ante un grupo de exigentes jubilados disfrazada de Darth Vader. Y así, como si de un hechizo de hada madrina se tratase, una de sus torpes desgracias lleva a la protagonista a redescubrir sus posibilidades. La música se detiene y allí estaba, casi como un milagro fruto de la más pura casualidad, la silla vacía que había estado esperando. 


LAS SILLAS MUSICALES - Foto 5


Las sillas musicales cartelLAS SILLAS MUSICALES

Dirección: Marie Belhomme.

Intérpretes: Isabelle Carré, Carmen Maura, Philippe Rebbot, Nina Meurisse, Laurent Quere.

Género: Comedia. Francia, 2015.

Duración: 83 minutos.

 


 

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