Las localizaciones


En un momento de esta grandísima sorpresa que supone Las altas presiones, su protagonista verbaliza y, en cierto modo, sintetiza en una sola frase toda la sustancia que desde los primeros compases configura cada uno de los planos, cada movimiento de cámara y cada secuencia de todo el metraje. Miguel es un treintañero (que se acerca a los cuarenta) sumergido en la frustración dentro el juego de la vida, y el trabajo en una productora le hace volver unos pocos días a su Pontevedra natal, con la finalidad de recoger con la videocámara localizaciones para un posible proyecto ajeno. Al calor del compañerismo verdadero, cuando un día aparca el encargo y lo dedica a visitar a una vieja amiga (¿un viejo amor?), le oímos sincerarse por vez primera y decir que “las cosas suceden sin que yo tenga nada que ver en ello”. Lo que podría parecer un apunte innecesario a todo lo visto, o bien un recurso ajeno a la expresión cinematográfica que de manera tan impecable certifica la elocuencia de la cinta, en realidad denota una capacidad para fijar tal vez una de las definiciones más exactas y directas que de los estados carenciales del alma se hayan hecho. Y es una constatación: el cineasta Ángel Santos no tiene entre manos un argumento cualquiera, sino que probablemente sepa muy bien de lo que habla y el brillante resultado sea fruto de elaboración profunda.

Porque el spleen, las desganas tras los derribos – ¡tan bien ajustados aquellos del paisaje exterior con el interno que construye Andrés Gertrúdix! –, constituyen los sentimientos que retrata Las altas presiones. La soledad cuando se ha fracasado no se sabe muy bien por qué y la angustia cuando los derrumbes nos alejan de los lugares propios en el mundo: esos lugares, por ejemplo, que la visión capta con planos o travellings circulares que al mismo tiempo albergan y expulsan al protagonista. Por estas y otras virtudes es obra de mucho fuste el segundo largometraje de Santos, siendo el mayor logro la  conjugación que hace de un estado psicológico y sentimental del ser humano -inherente a su naturaleza y que otros lo manifestaron en generaciones anteriores – con un testimonio silencioso, sin agitación, de las realidades que puede experimentar un espectador español del 2015. Ahí la intemporalidad de una descripción que está viva. Vale ahora y valdrá para cualquier futuro.


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LAP-cartel (905x1280)LAS ALTAS PRESIONES

Dirección: Ángel Santos.

Intérpretes: Andrés Gertrúdix, Itsaso Arana, Diana Gómez, Marta Pazos.

Género: drama. España, 2014.

Duración: 90 minutos.

 

 


 

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