Del chándal al traje a medida

Santiago Alonso 


Kingsman: Servicio Secreto es uno de esos títulos con certificado bien visible sobre la frente. Reúne a cuatro destacados nombres de los impulsos «re» que más han dado que hablar en los últimos años, por un lado respecto al cómic de superhéroes  y, por otro, al trasvase fílmico de universos gráficos. «Re» de readaptación, reformulación y renacimiento. El dibujante Dave Gibbons (Watchmen) y el guionista Mark Millar (Kick-Ass, Ultimate X-Men) publicaron entre 2012 y 2013 los seis episodios de la serie limitada The Secret Service, y ahora es Matthew Vaughn, el director precisamente del primer Kick-Ass (2010) y de X-Men: primera generación (2011), quien la lleva a la pantalla junto con su coguionista habitual Jane Goldman.

Es la historia sobre el proceso de entrenamiento de un aprendiz a espía y, mientras tanto, se establece una trama paralela sobre una amenaza a nivel mundial. Los tebeos tenían uno de sus puntos fuertes en la confrontación british de dos realidades sociales, la alta y la baja. El protagonista es un gamberro de barriada londinense que encamina sus pasos hacia la delincuencia. Un veterano de los servicios secretos, cien por cien gentleman, pretende salvar al macarrilla y convertirlo no solo en el mejor de los agentes, sino en un perfecto caballero. Del chándal al traje a medida, del estilo pub chungo a la elegancia Bond Street. La película mantiene el contraste y basa sus mejores momentos en la relación que entabla el mentor Colin Firth con el pupilo Taron Egerton.

Sin embargo, Kingsman pierde pie en los aspectos que se alejan del tebeo. Los adaptadores actúan con mucha libertad y sustituyen al MI6 por una organización ficticia, diseñada como una mezcla entre el mundo 007 y las ficciones de superhéroes. A consecuencia de este cambio, los narradores película se proponen articular dos planteamientos. Primero, el juego continúo a costa del propio género por parte del malo Samuel L. Jackson, que compara a viva voz sus maléficas hazañas con las películas de espías. Y segundo, la conflictiva relación entre la parodia que se pretende y el universo eurospy (rama inglesa) que se establece. Según avanza el metraje, las inquietudes expresadas por el malo quedan en el aire sin más, e igualmente se comprueba que el rechazo de Vaughn y Goldman hacia cualquier indicio que huela a ye-yé , tal vez debido a que se hayan formado una visión pobretona del fenómeno, les hace obviar la vivacidad y el gozo que atesoraban las mejores coproducciones de superespías rodadas en los sesenta. El resultado: hay diversión en algunos momentos, pero también falta de genuino espíritu burlón (o loco o extravagante) como tónica general.


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Kingsman Servicio Secreto_Poster (710x1024)

 

KINGSMAN

Dirección: Matthew Vaughn.

Intérpretes: Colin Firth, Taron Egerton, Samuel L. Jackson, Mark Strong, Michael Caine, Sofia Boutella, Mark Hammill, Jack Davenport.

Género: acción, comedia. Reino Unido, 2014.

Duración: 129 minutos.

 


 

 

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