Turgueniev en tiempos de la Stasi


Esta historia de verano en la provincia, cerca del mar Báltico y entre vientos que soplan fuerte, carreteras que recorrer en bici y la quietud propia de los meses de estío, transcurre en un mundo de circunstancias terribles cuya realidad de asfixia y temor marca a la fuerza el devenir de sus protagonistas, los sentimientos que impulsan los gestos, las decisiones.

Uno de los grandes aciertos de Christian Petzold, consiguiendo así un resultado atractivo y novedoso frente a lo ya visto en películas como La vida de los otros o Goodbye, Lenin, es plantear en Barbara el drama de la vida durante los tiempos de la República Democrática Alemana en unos términos por un lado ambientales – recreación al detalle de un espacio específico, un entorno rural y natural que no debería a la fuerza representar estéticamente una nación a la que efectivamente oprime un régimen autoritario – y por otro del retrato íntimo de dos personas que se conocen, se intentan reconocer… y ya comprobará el espectador si la relación deriva a historia de amor. En este último aspecto incluso se apoya consciente, sin ningún tipo de complejos, en la mejor literatura de los sentimientos.

Encarna a la Bárbara que da título al film la hermosa actriz de rasgos angulosos Nina Hoss, que ya protagonizó las dos obras anteriores de Petzold, las inéditas en nuestro país Yella (2007) y Jerichow (2008), y a quien vimos como jefa de las vampiresas de Berlín en la apreciable Somos las noche (2010). Su expresión, de natural austera y fría, encaja a la perfección con su personaje, una brillante doctora del principal hospital de la capital a la que castigan con el traslado forzoso a una pequeña clínica en el campo por el simple hecho de haber pedido la autorización para marcharse al otro del bloque. Hoss consigue sostener un personaje muy frágil, traumatizado seriamente por una sociedad espía hasta niveles enfermizos, y al que al mismo tiempo motivan para resistir los deseos de libertad, la rabia contra la injusticia y, sin dejarla jamás en segundo plano, la humanidad propia de su profesión.

Bárbara es un película ante todo sutil, de la que quizás no se comprenda el significado de un par de momentos – uno bastante importante en el devenir de una historia romántica – pero hecha con un cuidado y un sentido que propician querer verla de nuevo para captar los matices y completar las sensaciones. Entre los aciertos de Christian Petzold que se reseñaban desde luego también está el modo en que representa la pesadilla y la sospecha cotidianas tras el telón de acero, sin simbologías, clichés o miradas politizadas.

La honestidad de la obra se remata además con una referencia literaria explícita que no solo no desentona sino que suma y mucho. En un momento concreto la pareja protagonista habla – posteriormente la lectura por parte de uno de ellos será clave – de ese maestro ruso, injustamente olvidado en la actualidad, llamado Iván Turgueniev. Sí, la melancolía propia del más europeo de los novelistas rusos, la destreza en captar los matices psicológicos en los conflictos íntimos del alma y el amor son las mismas que circulan por Bárbara. Toda una declaración de principios artísticos muy bien trazada.


Nina_Hoss_-_Barbara (2)


BÁRBARA

Dirección: Christian Petzold.

Intérpretes: Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Rainer Bock .

Género: drama. Alemania, 2012

Duración: 105 minutos.


(Fotografías: Eye Steel Film http://flickr.com/photos/67442846@N05/8407681547, used under CC BY)


 rep.

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