Amar de nuevo 

Santiago Alonso 


Si el androcentrismo y las esquemáticas visiones de la mujer han definido una parte fundamental de las películas desde que el cine es cine, posiblemente sean los personajes entrados en años los que después se han llevado la peor parte en las historias que hemos visto en pantalla. Las personas mayores de sesenta años rara vez son protagonistas y, cuando pasan ya de los setenta, apenas aparecen caracterizadas por circunstancias ajenas a los achaques o los condicionamientos sociales relacionados con la edad. No deja de entrañar una imposición que muchos espectadores, por tanto, no se vean representados en unas ficciones donde prima la juventud; o peor incluso: que pocas veces su reflejo salga de lo deprimente y doloroso. Hace poco el largometraje canadiense Y llovieron pájaros (aún pendiente de estreno en nuestro país) contradecía esa tendencia y nos mostraba a unos protagonistas que apuraban su ya larga vida con total libertad, sin negarse la posibilidad de amar de nuevo. Y eso es lo mismo que propone 23 paseos, una cinta británica que oscila entre la comedia tranquila y la propuesta sentimental, contando la relación que van estableciendo poco a poco un hombre y una mujer en torno a los setenta, durante los paseos que dan, con sus respectivos perros, por hermosos parques del norte de Londres.

El director y guionista Paul Morrison plantea un esquema ajustado a los veintitrés encuentros del título, si bien decide emplear la elipsis y centrarse en trece de ellos, desechando así lo que habría sido una interesante propuesta narrativa (y más arriesgada), al haber podido contar uno a uno todos los momentos. Sin embargo, los recortes no afectan a la cadencia y el tono que se propone imprimir a la historia, que no son otros que los modos en los que se comparte con calma un camino, mientras se conversa y se contempla la naturaleza circundante, ya sea con otra persona o con un compañero de cuatro patas, cuyo protagonismo en la cinta no resulta circunstancial.

Lo más interesante de esta película emparentada con una sensibilidad casi asiática lo encontramos en la simplificación de los aspectos melodramáticos. Sin querer renunciar a ellos, Morrison decide que el dolor de los personajes interpretados por Alison Steadman (La vida es dulce) u Dave Johns (Yo, Daniel Blake) fluya entre el caudal de emociones positivas y que no se imponga a modo de golpes de efecto. Esta atemperación se consigue porque las tristezas no emanan de sucesos presentes del relato, a excepción de una muerte anunciada que sí aparece en pantalla, sino como penosos secretos relacionados con el pasado que terminan aflorando sin remedio. De esta manera, 23 paseos advierte que las relaciones, con independencia de la edad de los implicados o la intensidad con la que se conduzcan, solo tienen futuro cuando las rémoras que llevamos en la mochila dejan de ocultarse.



 

23 PASEOS

Dirección: Paul Morrison.

Intérpretes: Dave Johns, Alison Steadman.

Género: melodrama, comedia. Reino Unido, 2020.

Duración: 103 minutos.

 


 

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