Intimidad filmada

Anaís Berdié


Una película es, en cierta manera, una conversación privada entre el director y sus actores, a la vez que un discurso público del director hacia su público, camuflado todo ello tras una historia que transforma las ideas en imágenes y los argumentos en acciones. Pero, ¿qué pasaría si el cine también pudiera reflexionar de forma más literal? Es su opera prima Touch me not (No me toques), ganadora del Oso de Oro en Berlín, la rumana Adina Pintilie pone a prueba los límites de la ficción, con una historia que tan pronto parece un documental como un ensayo fílmico. Una película donde las cámaras, la directora y el proceso de filmación adquieren un carácter protagonista. 

Si hubiera que resumir el argumento de Touch me not (No me toques) podría decirse que relata la odisea de dos personas que, cada una a su manera, tratan de superar sus problemas de aislamiento, de conectar con sus cuerpos y de recuperar la intimidad, tanto física como mental. Pero esto nos daría muy poca información sobre la película.

Provocadora desde su primera secuencia, con la cámara que recorre a pocos milímetros de la piel un cuerpo masculino desnudo, esta cinta debe vivirse más como una experiencia donde cada personaje y cada situación busca sacudir al espectador. Con la premisa de considerar el cuerpo humano como barrera en la conquista de la intimidad, la cinta utiliza el extrañamiento ante el desnudo como vehículo para la reflexión. Así, un hombre con una grave discapacidad o una prostituta transexual forman parte del catálogo de personajes que ayudarán en la evolución interior de los protagonistas a la vez que apelan directamente al espectador.

El juego de inmersión se completa con la presencia casi permanente de una cámara que filma y de la propia directora que pregunta, escucha y, en ocasiones, interviene en la conversación. En el cénit de la metaficción, Pintilie llega a intercambiar los papeles con la actriz protagonista y se coloca delante de la cámara. Y su primera sensación es de miedo. Miedo «a ser mirada, a ser juzgada». Esta película, exponente de un nuevo cine rumano en constante búsqueda de la verdad, es una reflexión sobre el cine y también sobre la forma en que los seres humanos nos relacionamos unos con otros, solo apta, eso sí, para espectadores en busca de nuevas experiencias.


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TOUCH ME NOT (NO ME TOQUES)

Dirección: Adina Pintilie.

Intérpretes: Laura Benson, Tómas Lemarquis, Dirk Lange, Hermann Mueller, Christian Bayerlein, Irmena Chichikova.

Género: drama. Rumanía, 2018.

Duración: 125 minutos.

 


 

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