Música a pesar de todo

Yago Paris


Michael David Fuller (1949-1989), de nombre artístico Blaze Foley, fue un cantautor de country que murió de un disparo en el estómago la única vez que decidió ser altruista. Foley había dedicado toda su vida a la música, sin el menor interés por ser una estrella, sino por llegar al Olimpo del arte. De vida desastrosa y marcado egoísmo, el cantante vivió de la manera que consideró más oportuna, sin dejarse influir por convencionalismos sociales, con una voluntaria pobreza por bandera, entregado a su guitarra como única manera de dar sentido a su existencia, si es que alguna vez consiguió semejante meta.

Todos estos detalles del artista los conocemos en los primeros diez minutos de metraje de Blaze, el biopic que narra la vida del intérprete. Es decir, el público sabe desde el principio cómo acaba la historia y cuáles van a ser los puntos clave del relato. Toda una declaración de intenciones por parte de Ethan Hawke, quien dirige la cinta y escribe el guion junto a Sybil Rosen. Ambos autores parecen oponerse frontalmente al modelo tradicional —sin ir más lejos, el que vertebraba Bohemian Rhapsody—, ese que propone una férrea estructura narrativa que provoca que, sin importar de dónde proceda el artista en cuestión, dónde se desarrollen los acontecimientos o cómo sean los demás personajes que rodean al protagonista, todas y cada una de las vidas narradas en la pantalla sean exactamente iguales.

La perspectiva que adoptan Hawke y Rosen permite que la atención se coloque en el retrato del personaje, y no tanto en la narración de cómo fue su vida, dando lugar a que, al finalizar la cinta, el público obtenga lo que en principio debería ser la base del biopic: entender por qué este músico merece que se le dedique una película. Pero Blaze es más que eso. La obra amplía el punto de vista y muestra el mundo de la música desde su perspectiva más bohemia y utópica, pero en ningún caso retratando a los artistas de manera idealizada, en una vida apacible y despreocupada lejos de las ataduras terrenales. El filme presenta un tono sombrío y desencantado, donde los músicos lo son porque no saben vivir de otra manera, sin que ello necesariamente les reporte satisfacción. El tono agridulce del relato es, en última instancia, la mirada del propio Blaze Foley (Ben Dickey), un artista demasiado radical para ser una estrella del country, o simplemente para ser feliz.


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BLAZE

Dirección: Ethan Hawke.

Reparto: Ben Dickey, Alia Shawkat, Josh Hamilton, Charlie Sexton, Sam Rockwell, Wyatt Russell, Steve Zahn, Richard Linklater, Kris Kristofferson.

Género: drama, biopic. Estados Unidos, 2018.

Duración: 127 minutos.

 


 

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