La humillación pública en la era de la hipervisibilidad

Yago Paris


En un episodio del podcast Perros Verdes dedicado al cine adolescente, el crítico Manu Argüelles reflexiona sobre la escasa capacidad analítica que encontramos en las películas pertenecientes a esa modalidad narrativa, una circunstancia que se une a su limitada evolución a lo largo del tiempo. El analista encuentra, no obstante, una excepción clara a esta tendencia inmovilista y conservadora, que sirve para retratar uno de los rasgos más característicos de la generación milenial. En la inmensa mayoría de estas obras, uno de los conflictos centrales del relato consiste en la humillación pública a través de redes sociales que sufre alguno de los personajes. Todas estas reflexiones encajan en Desconectados, un filme brasileño de cine adolescente donde la filtración de un vídeo pornográfico de una de las protagonistas le destroza la vida.

Los puntos álgidos de la obra de Aly Muritiba, que compitió en la sección oficial del festival de Sundance de 2018 y ahora llega a España a través de Filmin, son una serie de grabaciones y cómo estas afectan a las personas implicadas. Por un lado está la manera más habitual dentro del género, que consiste en el vídeo privado y la consiguiente humillación tras su filtración al ámbito público. El otro tipo de grabación, menos habitual dentro del cine adolescente, recoge la medida desesperada a la que se ve empujada la protagonista cuando toda la sociedad la deja de lado. El vídeo de su reacción, que graba una cámara de seguridad del colegio, también se hará público, llegando a cada una de las personas implicadas en el caso, a quienes, en mayor o menor medida, les afecta lo que se ve en las imágenes. El acto de la joven servirá como toma de conciencia para que la sociedad comprenda la gravedad de los actos que a primera vista parecen triviales, así como la necesidad de acabar con el machismo salvaje que impera en la adolescencia. Dos grabaciones que dialogan entre sí para reflexionar sobre la capacidad mediática de cualquier acto privado en la era de la hipervisibilidad pública.

El acto de la muchacha da cierre a la primera parte. La segunda aborda la crisis existencial del protagonista masculino, el chico que había comenzado una relación con la joven cuando el vídeo se difundió, algo en lo que podría haber estado implicado. La cinta se traslada de la ciudad a un pueblo costero, y la narración muta en thriller psicológico. El minimalismo formal de la cinta aumenta, y el resultado es un conjunto de momentos en los que la acción consiste en la inacción y la introspección, que sucede en no-lugares como barcos abandonados o edificios en ruinas. Aunque el carácter reflexivo se mantiene —la toma de conciencia acerca de la importancia de ciertos actos en circunstancias cotidianas—, el cambio de género provoca la pérdida de los elementos más estimulantes del relato, como son el juego con la imagen amateur y las relaciones sociales en el universo virtual. Una decisión que repercute negativamente en el resultado final de la obra como creación artística. O expresado de otra manera, el director antepone la denuncia social al discurso cinematográfico.


Desconectados puede verse en Filmin.


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DESCONECTADOS (FERRUGEM)

Dirección: Aly Muritiba

Reparto: Giovanni de Lorenzi, Tifanny Dopke, Enrique Diaz, Clarissa Kiste

Género: Cine adolescente. Thriller psicológico. Brasil, 2018.

Duración: 96 minutos.


 

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