Mucha mofeta y pocas nueces

Jesús Cuéllar


Desde el inicio de Lo que esconde Silver Lake, cuando una mofeta está a punto de caerle encima a su atolondrado protagonista Sam (Andrew Garfield) mientras pasea por una zona residencial escasamente iluminada, intuimos que David Robert Mitchell nos va a llevar por un camino muy distinto al de su anterior film, It Follows (2014), ya un clásico del cine de terror. Donde antes había concisión, ahora hay dispersión. Donde antes había un relato narrado con convicción, ahora hay múltiples puertas que se abren en direcciones que a veces parece que ni el director conoce.

Sin embargo, formalmente, al igual que It Follows, que también contaba con el director de fotografía Mike Gioulakis, Silver Lake se configura como un brillante ejercicio de estilo, o más bien de estilos. Una vez que empieza a agitarse la coctelera, ante nuestros ojos desfilan alusiones a Hitchcock, cucharaditas de David Lynch, grageas de Raymond Chandler y hasta un protagonista que parece salido de alguna comedia de adolescentes rijosos (con un Garfield que ya está un poco talludito para estos trotes).

Mitchell abandona aquí los escenarios del Detroit arrasado por la crisis y la emigración masiva de sus dos anteriores películas, y se instala en Los Ángeles, meca del cine, del entretenimiento y se diría que tumba de quienes, con pocos años (sobre todo mujeres), acuden a ella a triunfar. Persiste su interés en los jóvenes, encarnados en el protagonista Sam, en lo que esperan del mundo y lo que éste espera de ellos, pero aquí las amenazas que los acechan (vampiros, sectas, compositores asesinos, mendigos inquietantes, mofetas por doquier) no son sólo externas. El peso principal que acarrea Sam es su propia indolencia, que le lleva a imaginar todo tipo de realidades paralelas, en una ciudad cuyas realidades ya son de por sí bastante inquietantes.

Mitchell ha rodado una película hipnótica y repelente a partes iguales, en la que parece haber vaciado todas sus obsesiones y referencias. Si el espectador es capaz de olvidarse de la incongruencia y la liviandad del mensaje (por no hablar de la frivolidad con la que trata a los personajes femeninos), puede que lo pase bien con las peripecias de Sam y con los indudables toques de humor desperdigados por la cinta. Pero, ¿no cabía esperar algo mejor del director de It Follows?



 

LO QUE ESCONDE SILVER LAKE

Director: David Robert Mitchell.

Intérpretes: Andrew Garfield, Riley Keough, Topher Grace.

Género: thriller, fantasía. Estados Unidos, 2018.

Duración: 139 minutos.

 


 

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