Obsesión por la animación digital

Yago Paris


Aunque estemos acostumbrados a que las películas de animación se produzcan con las técnicas más habituales —la clásica, con dibujos a mano, o la moderna, por ordenador—, existe un amplio abanico de posibilidades de las que muchas veces ni siquiera somos conscientes. Es el caso de Ugly (2017), un cortometraje que utiliza la estética propia de los videojuegos de principios del siglo XXI —gráficos que vistos hoy en día han quedado desfasados, personajes que se mueven con cierta torpeza, escenarios que todavía parecen hechos de cartón— como herramienta expresiva con la que construir un universo decadente. La baja definición de la imagen, los errores de diseño y los bugs —fallos de programación en los escenarios—, tan habituales durante una partida de videojuego, se convierten en atributos con los que representar en imágenes las ideas del guion.

Algo similar podría argumentarse sobre El Americano, coproducción entre México y Estados Unidos a cargo de la productora ANIMEX, responsable de la exitosa saga de películas de Las Leyendas. La cinta que ha dirigido el dueño de la empresa, Ricardo Arnaiz, junto con el estadounidense Mike Kunkel y el español Raúl García, cuenta la historia de Cuco, un pequeño pájaro que debe salvar el circo de sus padres y para ello recurre a la ayuda de su ídolo, quien da nombre a la película, un superhéroe que protagoniza la serie de televisión que ve a diario. El filme tiene una estética similar a la del citado cortometraje, pues también recuerda a un videojuego —probablemente uno varios años posterior—, pero en este caso el problema es que el aparato formal no es fruto de una decisión voluntaria, sino de un compendio de falta de presupuesto y un trabajo de animación que no está a la altura de las circunstancias.

Pixar Animation Studios ha revolucionado el panorama de la animación desde su irrupción en 1995 con Toy Story, hasta el punto de que ha provocado que desde hace unos cuantos años el grueso de las películas de este medio ya no se produzcan mediante la técnica tradicional por dibujos a mano, sino que se crean por ordenador. Una situación que perjudica a pequeños estudios, que no cuentan con suficiente financiación para sacar adelante un proyecto en condiciones, pues en la animación 3D los costes son superiores. Este es el caso de El Americano, que ve cómo sus aspiraciones de crear una obra estimable se frustran al contar con una pobre construcción de escenarios, a la que se le suma un deficiente trabajo de diseño de personajes, que no depende del dinero que se invierte sino del talento de quien se propone darle vida a personajes virtuales —algo que sorprende, si se tienen en cuenta los nombres que figuran en el apartado de dirección. Hay ciertas ideas de interés en el guion, como conectar el mundo del circo con el de los superhéroes, o el diálogo que establece con Coco (2017) acerca de cómo nos relacionamos con nuestros ídolos. Sin embargo resulta desalentador observar que, si todo el filme se hubiera producido en animación tradicional, y así lo demuestra el par de escenas que se han animado mediante dicha técnica, el resultado hubiera sido claramente superior.


El Americano película crítica


El americano la película póster cartel

EL AMERICANO

Dirección: Ricardo Arnaiz, Mike Kunkel, Raul Garcia

Reparto: Lisa Kudrow, Edward James Olmos, Gabriel Iglesias, Cheech Marin, Kate del Castillo, Rico Rodriguez, Erik Estrada

Género: Aventuras. México, 2016

Duración: 90 minutos 

 


 

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