La determinación de una mujer

Daniel Pérez Pamies


Martin McDonagh, director y guionista de Tres anuncios en las afueras, contaba en una entrevista que, durante uno de sus viajes por Estados Unidos, la visión de una valla publicitaria con un furioso mensaje le había causado un gran impacto. Nunca supo la historia que escondían aquellas palabras, pero la imagen quedó grabada en su memoria hasta convertirse en el detonante de su tercer largometraje.

La anécdota cobra mayor sentido si tenemos en cuenta la pertenencia de McDonagh al in-yer-face theatre. El concepto, acuñado por el crítico Aleks Sierz, puede literalmente traducirse por “teatro en tu cara” y hace referencia a una corriente dramatúrgica surgida en el Reino Unido de los 90, donde la obras abordaban temas vulgares o polémicos con el fin de sacudir al público. Más o menos las teclas que McDonagh ha trabajado en su obra, tanto cinematográfica como teatral, un “en tu cara” que cristaliza ahora de manera casi metadiscursiva en Tres anuncios en las afueras en los carteles (dos preguntas y una afirmación relacionadas con un terrible crimen) que sacuden la aparente tranquilidad de Ebbing, municipio de Misuri.

Como el Twin Peaks de David Lynch (Twin Peaks, 1990-1991), el pueblo de Ebbing se convierte en el escenario ficticio de un crimen pretérito, donde la tragedia, la violencia y el humor negro confluyen con una sorprendente armonía. Cerca del recuerdo del mejor cine de los hermanos Coen y de los eléctricos diálogos de Tarantino, el absurdo vital que McDonagh había explorado en esa revisión de Esperando a Godot que era Escondidos en Brujas (2008), deviene en Tres anuncios en las afueras en un drama de una imprevisibilidad magnética, que aborda grandes temas como la venganza, la redención o la muerte. 

Situados en una carretera secundaria, los tres anuncios del título se erigen como una bofetada contra la pasividad e inoperancia de los agentes de la ley y el orden. Como tres heridas mortales, los carteles teñidos de rojo se convierten en el estigma de un pueblo cuyos paisajes, hábilmente retratados por el director de fotografía Ben Davis, podrían pertenecer al imaginario del wéstern. En la comisaría, el entrañable mayor Willoughby (Woody Harrelson) y el desequilibrado Dixon (al que da vida el explosivo Sam Rockwell) apuntalan un reparto de personajes complejos, que esquivan cualquier maniqueísmo y recurren a los clichés solo para tratar de desbordarlos.

Sobre todos ellos, o más bien enfrentada a todos ellos -como en los duelos de pistoleros-, tenemos a Mildred Hayes, a quien interpreta Frances McDormand. La mujer de armas tomar, responsable de los carteles, es una fuerza de la naturaleza cuyo ceño permanentemente fruncido y su cinismo corrosivo no impiden entrever la tristeza de un personaje profundamente herido, pero que en todo momento combate con una determinación obstinada por cumplir su objetivo: la búsqueda de justicia. Siempre enfundada en un mono azul de trabajo, su particular uniforme de combate, Mildred Haynes bien podría ser el reverso tenebroso de la maravillosa agente Marge Gunderson de Fargo (Joel y Ethan Coen, 1996). En aquella ocasión, la brillante interpretación de McDormand obtuvo como recompensa el Oscar a mejor actriz, y una vez más vuelve a presentarse como una seria candidata.

En un universo cinematográfico eminentemente masculino como era el de Martin McDonagh (con dos películas y un cortometraje protagonizados por hombres), el contundente personaje de Mildred Haynes ha abierto una brecha que debería ser explorada y tenida en cuenta, no solo en la filmografía del angloirlandés, sino en todo el conjunto del cine contemporáneo.



 

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS

Dirección: Martin McDonagh.

Guion: Martin McDonagh.

Intérpretes: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Peter Dinklage, John Hawkes, Abbie Cornish, Caleb Landry Jones.

Género: thriller, drama, comedia. Estados Unidos, 2017.

Duración: 112 minutos.

 


 

2 Comentarios »

  1. Me parece una crítica sumamente acertada, si bien se hace escasa mención a dos apartados de la película, para mí sumamente interesantes: las notas de humor y sarcasmo, duras y muy bien intercaladas (la joven novia del ex marido, el hijo y el divertido humor negro del agente Dixon) y algunos personajes poco creíbles (el ex marido de la protagonista). El resto, una estupenda crítica.

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  2. Una crítica que coincide con nuestras apreciaciones sobre el western, las referencias a Lynch y más. Para nosotros hay un toque hamletiano en la secuencia del monólogo de Mildred con el hipotético espectro de su hija en la figura de la cierva.
    Magnífica crítica que supera a la s de los periódicos “oficiales”.
    Un gran descubrimiento el de INSERTOS que no dejaremos de consultar.

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